Alejandro Fernández acusa al PSC de usar los presupuestos para "okupar" la administración pública

El líder del PPC, Alejandro Fernández, ha cargado duramente contra los presupuestos del Govern de Salvador Illa durante el debate a la totalidad en el Parlament. Los populares han defendido su enmienda a la totalidad con un discurso frontal contra el acuerdo entre el PSC y ERC, que Fernández ha definido como una "sociedad de los socorros mutuos" al servicio de las necesidades políticas de ambos partidos. Según el presidente del grupo parlamentario popular, las cuentas no responden a las necesidades de Catalunya, sino a "las miserias compartidas" de socialistas y republicanos, y "al servicio de la gran comedera socialista, insaciable, voraz, estajanovista, implacable". Fernández ha acusado a ERC de querer maquillar ante su electorado las críticas de quienes los tildan de "botiflers", incorporando algunas partidas de "construcción nacional", mientras que el PSC obtendría, según él, más capacidad de control político y "propagandístico" del país. Fernández ha sido especialmente duro con los socialistas, a quienes Fernández ha acusado de ser "okupas de la administración pública" y de tener una gran habilidad para colocar personas afines en cargos, crear plazas y generar organismos que, a su parecer, no responden al interés general. "Son unos maestros inigualables colocando a los suyos, creando plazas absurdas para los suyos, organismos inútiles para los suyos, siempre todo para los suyos. El resultado es un PSC fuerte y una Catalunya decadente", ha sentenciado.

"Un infierno fiscal"

El PPC considera que las cuentas mantienen una presión fiscal excesiva y que se basa en "en un auténtico infierno fiscal"; que no sirven para afrontar los grandes problemas estructurales del país. Fernández ha augurado que, con estos presupuestos, Catalunya continuará encabezando problemas como la ocupación ilegal, la inseguridad, el fracaso escolar, las listas de espera sanitarias, el retraso en energías renovables y la falta de vivienda social. El líder popular también ha reprochado al Govern que continúe aplazando infraestructuras que considera urgentes, como la ampliación del aeropuerto del Prat, mientras recupera proyectos que ha calificado de "fantasmagóricos, que eran casi una leyenda", como la línea ferroviaria orbital, uno de los compromisos incluidos en el acuerdo presupuestario con ERC.

"Son los presupuestos de Sánchez y Junqueras", dice Vox

En cuanto a Vox, también ha hecho un llamamiento este jueves en el Parlament a votar contra los presupuestos del Govern de Salvador Illa y a apoyar la enmienda a la totalidad. El diputado Javier Ramírez ha rechazado frontalmente las cuentas y las ha presentado como una pieza más de los pactos entre el socialismo y el independentismo. "No son los presupuestos de Illa ni de Puigdemont, sino los de Sánchez y Junqueras", ha afirmado Ramírez durante el debate a la totalidad. El diputado de Vox ha intentado situar el acuerdo presupuestario en el marco de las concesiones de Pedro Sánchez a ERC y ha calificado las cuentas de "pago en diferido por los indultos y la amnistía". Ramírez también ha interpelado directamente a ERC y le ha pedido que vote a favor de la enmienda a la totalidad para "redimirse" y forzar una convocatoria electoral. Además, ha reclamado que los presupuestos sean sometidos a referéndum para que, según ha dicho, "sean los catalanes quienes decidan".

El diputado ultra ha tildado las cuentas de "la estafa más grande" a los catalanes y ha acusado a los socialistas de hacer "juegos de trileros" con las cifras. También ha denunciado que el Govern dispara la "macroestructura" de la Generalitat y mantiene una presión fiscal que, según Vox, perjudica a familias, autónomos y empresas, y que se ha convertido en "una máquina de recaudar" que además se beneficia de "votos procedentes de la inmigración ilegal que después regularizan". El diputado de Vox ha defendido que el proyecto del Govern, que asciende a casi 50.000 millones, será posible gracias a "una extorsión fiscal nunca vista en Catalunya", resultado de que el ejecutivo catalán, igual que el central, se "aprovecha" del crecimiento de la recaudación.