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El 90,4% de los españoles cree que Marruecos está implicado directamente en el asalto masivo a la frontera de Ceuta del pasado 30 de julio y un 59,7% piensa que es la manera del reino alauita de "presionar y chantajear" a España. Así se desprende de una encuesta elaborada por Sigma Dos y publicada este sábado por el diario El Mundo, en la que un 52,6% de los encuestados también considera que el gobierno marroquí sabía lo que iba a pasar y "ha permitido que se produjera sin defender la frontera". 

La noción de la implicación de Marruecos en los hechos es bastante transversal, siendo relativamente elevada en los votantes de todos los partidos y en los abstencionistas. La idea de que es la manera del reino alauita de presionar y chantajear al Gobierno español la comparten el 61% de los votantes del PP, el 70% de los del PSOE, el 57,7% de los electores de Vox, el 75,3% de los de Sumar, el 52,2% de los votantes de otras opciones políticas y el 49,9% de los ciudadanos que optaron por la abstención en las últimas elecciones, de acuerdo con el citado sondeo.

El Gobierno, sin embargo, rechaza esta teoría acusatoria hacia Marruecos. El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha asegurado este jueves que "no existe ninguna evidencia de que Marruecos haya liderado o impulsado la entrada masiva de personas". Durante su comparecencia en la Comisión mixta de Seguridad Nacional del Congreso, el escudero de Pedro Sánchez en el Gobierno acusó a PP y a Vox de "faltar al respeto" al país vecino, después de que sus portavoces le instaran a explicar "qué debe" a Marruecos. 

"¿Qué le deben ustedes a Marruecos? ¿A qué le tienen miedo?", le ha preguntado la portavoz popular, Cuca Gamarra. A su juicio, "no cabe intentar no ofender al país vecino, que consintió o alentó esta invasión" y no es creíble que todo se gestara de manera espontánea en móviles de jóvenes marroquíes; lo que preocupa son "otros móviles", ha dicho en referencia al presunto espionaje a miembros del Gobierno con el sistema Pegasus. En la misma línea, la portavoz de Vox, Pepa Millán, ha considerado que el Gobierno es "preso de un chantaje" y ha acusado a Marruecos de "mandar a su población" a Ceuta como parte de una guerra híbrida. "Siguen diciendo que es un socio fiable y siguen cediendo al chantaje. ¿Qué le debe a Marruecos?", ha preguntado.

También desde las filas de la izquierda: el diputado de Sumar Txema Guijarro ha considerado necesario hablar del "régimen despótico marroquí" y ha recordado el giro del actual Gobierno a la posición histórica sobre el Sáhara. Desde Compromís, Enric Morera ha preguntado al Gobierno por su "hipoteca" ante Rabat y le ha instado a "plantarse".

En opinión del portavoz del PNV, Mikel Legarda, tras la "marcha azul" se tenía que haber mirado "intensamente" hacia Marruecos y es necesario saber, por ejemplo, por qué "abandonó" la vigilancia fronteriza en las horas previas a la entrada masiva o rechaza ahora la repatriación de cadáveres. Mientras que el portavoz de Junts, Josep Pagés, ha recordado también el espionaje con Pegasus, poniendo el foco en el "silencio y las cartas de agradecimiento" ante Marruecos. De igual forma, EH Bildu ha acusado al Gobierno de ser "pagafantas" de Rabat y, desde ERC, Francesc-Marc Álvaro ha rechazado el discurso "buenista de la buena vecindad".

El Gobierno descarta responsabilizar a Marruecos y apunta a los bulos en las redes como causa

Bolaños, por su parte, ha advertido en su réplica de que están lanzando "bulos y sospechas" sobre un país con el que hay que cooperar y tener buenas relaciones de vecindad: "Necesitan ustedes un curso de diplomacia básica porque están faltando al respeto sin ninguna prueba a Marruecos", ha afirmado. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, también enalteció desde el primer momento la disposición de Marruecos a cooperar para gestionar la crisis, de manera que el grueso de las 80.000 personas que irrumpieron en la frontera fueron devueltas en los días siguientes. Este viernes, Albares ha elogiado la diplomacia marroquí y ha rechazado que por parte del Gobierno haya "debilidad" ante las pretensiones marroquíes sobre Ceuta y Melilla. También ha dicho que esto ha sido fundamental para evitar que se produjera una situación similar el 15 de agosto.

El Gobierno ha insistido en que la crisis en Ceuta se gestó sobre un bulo en torno a la sentencia del Tribunal Supremo de 29 de junio y que alcanzó una difusión "inusitada" entre los grupos de migrantes a través de las redes sociales. Albares ha relatado que mensajes con desinformación fueron difundidos tanto desde Rusia como desde Estados Unidos y que compartían "un mismo objetivo doble: debilitar a los españoles y fracturar Europa". Se ha referido además a los mensajes de "megainfluencers conservadores", como el magnate Elon Musk. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también ha apuntado a bulos sobre la prohibición de devolver a los migrantes que llegan a nado y desinformaciones sobre la seguridad de la frontera. Tan solo la ministra de Defensa, Margarita Robles, verso libre en el Gobierno, ha elevado el tono hacia Marruecos y ha exigido explicaciones.

Con todo, en la citada encuesta de Sigma Dos, tan solo el 21,2% de los españoles cree que los hechos de Ceuta son "consecuencia de la regularización de inmigrantes y del efecto llamada", frente al 59,7% que ve una acción deliberada de Marruecos para presionar a España. En cuanto a qué hacer ahora, el sondeo apunta a que un 77,2% de los encuestados quiere "devolverlos a Marruecos", frente a tan solo un 13,8% que quiere repartirlos entre las comunidades autónomas para su acogida. Asimismo, un 55% cree que se debería militarizar la frontera con Marruecos; un 52,8% pide sanciones al país vecino; y un 45,1% quiere facilitar la expulsión de migrantes en situación irregular.