¿Cómo puede ser que las elecciones más inciertas de la democracia española hayan tenido una campaña tan deplorable? No hay respuesta. O, al menos, no hay una única respuesta. Pero en cambio, sí que hay un ganador de la estrategia electoral antes de que se abran las urnas el domingo por la noche: el PP y su candidato, Mariano Rajoy. Los populares han ganado tácticamente todas las posiciones a las que podían aspirar en unos comicios en que por el camino se dejarán al menos 60 escaños (tienen 185): una campaña blanda en la que se hablara lo menos posible de política o de gestión, una cuidada planificación en las provincias pequeñas donde los nuevos partidos tienen más dificultades para crecer y una especial conexión presidente/electores con el target de edad mayor de 55 años, los que, a la postre, le asegurarán la victoria del domingo. ¿La gobernación? No dependerá de él, sino de los otros.
Esta campaña anodina, tediosa y en muchos momentos desesperante ha perjudicado sobre todo al PSOE y a Ciudadanos. El primero se ha ido desangrando: Pedro Sánchez ha sido incapaz de emerger entre los otros dos candidatos de la oposición e impotente a la hora de ser percibido como un aspirante sólido a presidente del gobierno en el cara a cara que tuvo con Rajoy. Quizás, Sánchez fidelizó aquella noche a alguno de los suyos, pero no atrajo a ninguno de los exvotantes socialistas. Por su parte, Albert Rivera ha llegado exhausto a la meta. Inició la campaña recordando a Adolfo Suárez y jugando la baza del reformismo, pero no ha sido capaz de desplegar ninguna de las artes del expresidente. Demasiado previsible y errático, el candidato que llegó para engullir a Podemos corre el riesgo de quedar muy lejos de las expectativas.
No parece que será el caso de Pablo Iglesias, que sólo debe vigilar, en las horas que faltan para la votación, que a una parte de su potencial electorado no le acabe entrando vértigo a la hora de depositar el voto. Atención a Podemos en una España que puede despertarse el lunes con una desconocida hipótesis de múltiples gobiernos posibles. Y atención también a si el PP alcanza los 117 escaños, el número de parlamentarios necesarios para bloquear una reforma de la Constitución.
¿Y la foto catalana? Queda pendiente de la capacidad de resiliencia del espacio independentista en una campaña en la que, como era previsible, sus candidatos han quedado fuera de debates y platós de televisión. Tanto que incluso el influyente diario francés Le Monde ha escogido a Ada Colau para publicar un artículo en la recta final de la campaña del 20D.