Dinamarca está en boca de todos porque Donald Trump quiere quitarles Groenlandia. Pero el país de Hamlet y de Michael Laudrup ha sido noticia también estas Navidades porque se ha convertido en el primero de Europa en eliminar el servicio de entrega de cartas a domicilio. ¡Ojo! Punto y final a 401 años de historia postal. Ahí es nada. El 30 de diciembre, el correo danés entregó la última carta de su historia al Museo de la Comunicación de Copenhague, donde quedará expuesta. Durante el segundo semestre de 2025, ya se empezaron a retirar los 1.500 buzones públicos de color rojo repartidos por todo el país, de los que un millar han podido comprarse por unos 200 euros en Internet. Ahora, PostNord solo repartirá paquetes

Obviamente que habrá empresas que presten el servicio postal, pero me sabe mal este final anunciado de buzones, cartas, sellos y postales. Es verdad que muy poca gente envía cartas, que en los buzones solo encontramos propaganda, y ahora ya ni cartas del banco. Pero estoy seguro de que una forma de combatir el ruido de las redes y del mundo real, una forma de ser subversivos en la sociedad de la taquicardia, es que nos volvamos a mandar cartas. Cotidianidad, urgencia, práctica, inmediatez versus lentitud, tacto, conservación, paso del tiempo e intención. ¡Ah! ¡Y postales! Postales que alguien debe de enviar todavía. Si no, a santo de qué en todas las tiendas de souvenirs de todas las ciudades del mundo venden postales. Si nadie las compra, ¿dónde está el negocio? Yo lo he vuelto a hacer y les aseguro que es un pequeño placer... una vez que encuentras un buzón. 

Una forma de combatir el ruido de las redes y del mundo real, una forma de ser subversivos en la sociedad de la taquicardia, es que nos volvamos a mandar cartas

Habiendo leído la noticia danesa, después de comprar una postal en Vallbona de les Monges, paseando por Cervera en la tarde de Nochevieja, pasé por el edificio donde se celebraron las Corts que en 1359 dieron lugar a la Generalitat. Dicho de forma simplificada y sin que nadie se enfade. El caso es que Pedro III el Ceremonioso necesitaba dinero para pagar sus guerras y convocó a unas Corts para crear una especie de hacienda catalana. ¿Y cómo se convocaban las Corts para que todo el mundo apareciera milagrosamente en Cervera?, me pregunté. Pues supongo que mediante cartas reales, que se enviaban a los tres brazos, fijando un día y lugar que diera tiempo a todo el mundo a llegar a caballo, me respondí. ¿Y quién las hacía llegar al destinatario? Pues los mensajeros reales, claro. 

Después busqué información y leí que fue justamente en el siglo XIV cuando se reglamentó la función del correo y, con las Ordenaciones del Ceremonioso se completaron las normas referentes al oficio, además de darles nombres más específicos, como uno que me encanta: troters de bústia. Troteros de buzón. Qué bonito. Y, ciertamente, parece que podían trotar a caballo, pero al parecer más bien iban a pie. Poco tiempo más tarde, la Confraria dels Correus a Cavall i a Peu de Barcelona fue la primera organización postal que existió en Europa

Total, que he pensado que cuántos héroes anónimos han contribuido en el curso de la historia, cuántos mensajeros de Maratón, cuántos Miguel Strogoff hemos tenido olvidados por la historia, hasta llegar al punto de que los actuales troteros de buzón, los Miguel Strogoff de turno, solo nos traen multas y embargos