Hay un pequeño rincón de mundo, en la esquina del mapa de la lengua catalana, que es como adentrarse en una promesa de aquellas que sabes que se pueden cumplir. Las paredes son de piedra gruesa, el patio tiene guijarros por alfombra y la distribución de las estancias restauradas recuerda un pequeño laberinto. Cualquier Teseo que entra, sin embargo, no se pierde. La cultura hace de hilo de Ariadna y todo el mundo sale con más sabiduría y empatía de las que había entrado. Hay, no obstante, un Minotauro contemporáneo trata de devorar a las criaturas que osan acercarse. Lo lugar se llama Res-Pública y es un oasis en medio de la Alguer vieja. El Minotauro se llama poder económico y es una manzana podrida del partidismo político.

Res-Pública es un espacio libre, creativo, solidario y autogestionado. Palabras que gustan poco al poder. Es símbolo de resistencia y reflexión

Dicen que esta ciudad italiana —conocida como la Barceloneta de Cerdeña — es una isla dentro de una isla: la idiosincrasia de los catalanes más orientales metida dentro de Cerdeña. La isla cultural dentro de la isla geográfica. Res-Pública podría ser todavía una tercera isla dentro del anterior, como aquellas muñecas rusas, las matrioshkas. Se trata de una red abierta de asociaciones y colectivos de promoción social y cultural, sin ánimo de lucro y con vocación de servicio. Un espacio libre, creativo, solidario y autogestionado. Cuatro palabras que gustan poco a los poderosos, porque no las pueden controlar.

Hace pocos días se ha conocido una maniobra lamentable y vergonzosa del actual ayuntamiento del municipio, que ha intentado desmantelar la obra social que la gente de Res-Pública lleva desarrollando desde el 2014. Con la excusa de reurbanizar la zona y el antiguo cuartel, donde está ubicado el mencionado centro social, han querido hacerlo desaparecer. La gravedad de la cuestión radica no sólo en el intento de ignorar y anular aquellos que no piensan como tú, a través de proyectos caros e innecesarios disfrazados de remodelaciones, sino también en lo hecho de que se ha querido poner en práctica a través de un intento fallido de desviar fondos que estaban aprobados y destinados a otro proyecto. El presupuesto era de medio millón de euros y el proyecto era la Casa de las Artes, Música y Diseño Internacional, que debía ubicarse en otro emplazamiento histórico de la ciudad.

En estos tiempos difíciles costa de entender como un país, una ciudad, puede renunciar a tan importante financiación europea para un proyecto inclusivo y necesario como hubiera estado la Casa de las Artes. El anterior ayuntamiento del Alguer había conseguido la subvención necesaria —gracias en parte en la Unesco, dentro del programa de Ciudades Creativas— pero el actual equipo de gobierno no lo ha considerado prioritario y ha decidido renunciar a los casi 500.000€ que ya estaban concedidos. Dinero que, finalmente, se acabará perdiendo porque no sólo no se han usado para el proyecto previsto sino que además se ha intentado hacer trampa derrochándolos con intereses partidistas para poner fin a Res-Pública.

La corrupción no es sólo meter la mano en la caja, es también usarla de forma fraudulenta. No hace falta que el dinero vaya al bolsillo particular de nadie, es suficiente con que se invierta sin criterio o, peor todavía, se dilapide en proyectos inasumibles o se use para mermar la libertad del pueblo y ahogar económicamente proyectos sociales y culturales a base de dejarlos morir, o intentar matarlos directamente. Los contribuyentes se merecen una gestión pública honesta y de calidad, que apueste por las personas y su bienestar.

La cultura nos ayuda a crecer como seres humanos, a relacionarnos con el mundo y a entenderlo con más lucidez. Genera bondad y pensamiento. Respeto y sonrisas. Yo he estado en el Res-Pública, y he visto asesoramiento gratuito a mujeres maltratadas, proyección de documentales sobre conflictos bélicos mundiales, conferencias, conciertos, exposiciones de pintura, debates, salas de ensayo para grupos de música. He conocido personas de bien hablando catalán, italiano y sardo mientras compartían una tortilla de patata y una cerveza artesana (la famosa ichnusa) y ponían horas de su voluntarismo para mejorar a la sociedad. La gente que participa y lo alimenta siempre es acogedora y mujer forma en este increíble Distrito de la Creatividad, que es como también se conoce el espacio.

Por suerte, siempre habrá quien querrá pasar por la vida dejando a su paso una bonita huella

Islas hay para todos los gustos. Tenemos el Ítaca de l'Ulisses d'Homer, donde importa más lo viaje que llegar, la Utopía de Thomas More, donde se aspira a un estado justo e igualitario, o también —si dejamos la literatura y hablamos de islas reales— la Solentiname de Ernesto Cardenal, exponente de la Teología de la Liberación en la Nicaragua de mediados de los años sesenta, movimiento cristiano discrepante de los postulados absolutistas del Vaticano. Res-Pública tendría un poco de cada una de ellas y ha conseguido, en el corazón del Alguer, liberar un espacio monumental del riesgo de ser abandonado a la negligencia y a la inclemencia del tiempo y construir un centro neurálgico de crecimiento colectivo y de creación de conciencia.

Recientemente, la Fundación Reeixida, con el apoyo de Òmnium Cultural, ha reeditado el mapa del dominio lingüístico impulsado a la década de los sesenta por el librero y activista Joan Ballester y elaborado por el cartógrafo Antoni Bescós. Es un dibujo del ámbito nacional que supera fronteras administrativas y nos muestra el país entero, la lengua entera, más allá de los estados, aquellos estados que Thomas Moore critica en Utopía, aquellos estados que destruyen más que aportan. Que el documento haya llegado hasta nuestros días, escapando a la represión franquista, le da más valor. En plena dictadura, lo proyecto le costó a Ballestero más tres meses de prisión a la Modelo de Barcelona, aunque la condena fue de cinco años. En el mapa, allí en un rinconcito, ya salía el Alguer. Resistiendo, como Res-Pública es símbolo de resistencia y reflexión.

Las pequeñas cosas son las más importantes porque tienes posibilidades para intervenir

No debe ser casualidad que este centro social -todavía en peligro- escogiera un nombre así. Platón, en el primero de los diez volúmenes de que consta su libro La República, ofrece un intenso debate sobre la justicia. En aquel diálogo, Sócrates, por boca del autor, propone que la justicia es la excelencia del alma. Como casi siempre, las mejores definiciones tienen milenios de vida. La excelencia del alma... Sí, las cosas pequeñas son las más importantes porque tienes alguna posibilidad de intervenir. Lo Distrito de la Creatividad actúa localmente para cambiar el mundo desde una pequeña isla concéntrica y lo hace con justicia, a base de dosis menudas, como aquel que pone sal en la ensalada, a pequeños golpes de muñeca.

Hay decisiones políticas que no tienen explicación y quizás es consuelo saber que hace siglos otros humanos tampoco las entendían y creaban ágoras para combatirlas y hacer nacer nuevas ideas. Lo mal debe venir de lejos, sin embargo las personas de bien todavía son, todavía somos, y venimos de la misma lejanía. Defender Res-Pública es luchar por un mapa, geográfico y emocional. Es escribir la historia. Se lo poder de la palabra y del cambio. Es lo pueblo en movimiento. Es cultura. Por suerte, siempre habrá quien querrá pasar por la vida dejando a su paso una bonita huella.

* Por si queréis conocer Res-Pública y su trabajo:

https://www.facebook.com/ResPublicaAlghero

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