La Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat es una entidad con nombre muy nuestro, explícitamente mariano y de trabajo muy político, entendiendo por política la acción por el bien común, eficaz y concreta. Este año organizan, los días 21 y 22 de agosto, unas jornadas sobre la aportación cristiana al proyecto nacional, vertebradas bajo el claro epílogo de "La lengua catalana y la Iglesia". Esta entidad, la Lliga, ha sido el pilar para defender el uso de la lengua catalana en los actos de la visita del papa León XIV a Catalunya. En el marco de la Universitat Catalana d’Estiu, una realidad que se celebra desde hace 58 años en Prada de Conflent, se repasarán figuras como las de Josep Torras i Bages, pero también las de Jaume Collell o Josep Morgades. También dedicarán tiempo al canónigo Joan B. Manyà, que tuvo desavenencias conocidas con obispos —tres— por el catalán. Él fue el creador de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de la Cinta, en 1919.
El obispo y escritor Torras i Bages, que concebía Catalunya según la tradición y se reflejaba en un ideal de concordia en el que la fe fuera el hilo conductor, tuvo influencia en Antoni Gaudí, pero también en el documento de los obispos catalanes Arrels Cristianes de Catalunya, de 1985, un texto donde se declara que "la cultura catalana tiene, sobre todo, su expresión y la principal seña de identidad —aunque no la única— en la lengua que le es propia y que comparte con otras comunidades hermanas. Esta lengua ha conocido épocas de esplendor y épocas de decadencia, ha sido idioma de uso oficial en las cancillerías y lengua proscrita. Pero el pueblo siempre la ha mantenido viva, la ha amado y la ha defendido". Este documento repasaba nombres de personalidades que han mantenido viva la relación entre la fe y la lengua, como Gaudí, Llimona, Maragall, Ruyra, López Picó, Carles Riba, Cardó, Vidal i Barraquer, Bofill i Matas o Carrasco i Formiguera.
Las estructuras de Estado, en nuestra casa, también tienen espíritu
Estos próximos días, una serie de ponencias nos obligan a hacer un ejercicio de arqueología intelectual y espiritual sobre el papel de la Iglesia y la lengua en la construcción de nuestra identidad. Prada brinda una oportunidad de formación excepcional, que se remonta a entender el papel del epicentro de Ripoll hasta la recepción del Concilio Vaticano II en los Países Catalanes. Porque la lengua es también un campo de batalla, eclesiásticamente hablando. El doctor Joan Requesens i Piquer, de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y presidente de La Lliga, abordará el capítulo de Ripoll y la restauración (1886-1893) con la aportación de los eclesiásticos y la lengua catalana. El doctor Conrad Vilanou, catedrático emérito de la UB, disertará sobre la recepción de Josep Torras i Bages en el siglo XX y el monje de Montserrat Josep Miquel Bausset, osb y consiliario de La Lliga, se referirá al Concilio Vaticano II y la lengua. En Prada estará también el obispo de Lleida, Daniel Palau, que ha querido estar presente en esta propuesta formativa en la que la lengua catalana se imbrica con la fe del pueblo y este año presidirá la misa.
La Lliga Espiritual no solo celebra eucaristías, sin embargo. La Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, fundada en 1899, está detrás de la misa del Once de Septiembre en la basílica de Santa Maria del Mar en Barcelona, vela por la eucaristía de las festividades de la Mare de Déu de Montserrat y Sant Jordi en Barcelona, se encarga de preparar la misa durante la Universitat Catalana d’Estiu en Prada y, cada dos años, el acto de otorgamiento del Premi Abat Marcet, donde tuve la suerte de ser miembro del jurado en algunas ediciones. Además, la Lliga de Montserrat participa en la Xarxa d’Entitats Cristianes, a través de actos, conferencias y manifiestos, para reforzar la voz dentro de la Iglesia en Catalunya. Las estructuras de Estado, en nuestra casa, también tienen espíritu.