El titán Cronos (o Saturno en su versión romana) es uno de los mitos más oscuros y fascinantes de la mitología clásica. Es el dios voraz e implacable que lo engulle todo a su paso. Devora el tiempo, la descendencia propia, incluso castra al padre para garantizar que no haya nueva descendencia, y nada ponga en peligro su poder eterno. Y durante un tiempo infinito el titán consigue mantenerse en el altar del Olimpo devorando a los hijos uno tras otro, hasta que su mujer Rea lo engaña y le hace engullir una piedra en lugar de a su hijo pequeño. Con el tiempo, este hijo —Zeus/Júpiter— crecerá, se rebelará, destronará al padre y lo enviará al inframundo. De este titán devorador de hijos, dos grandes de la pintura, Rubens y Goya, hicieron obras maestras.
Dudo que la tendencia de Pedro Sánchez a devorarlo todo a su paso acabe inmortalizada en una pintura magistral, no en vano, la megalomanía de los dioses destaca por una grandeza que los mortales no poseen. Pero más allá del carácter legendario de los mitos, resultan sorprendentes las similitudes entre el político Sánchez y el titán Saturno, ambos obsesionados con fagocitar todos los entornos y concentrar las energías en la supervivencia de su poder. Este es el punto central del Manual de Resistencia: todo es descartable y todo se puede sacrificar para salvar lo esencial. Y uno tras otro, los ha ido devorando a todos.
La primera víctima, su propio partido, que ha dejado con tierra quemada en todos los territorios donde había sido dominante, hasta el punto que, como decía un cargo socialista extremeño en casa de Risto, “dejará al PSOE en los huesos para preservarse él”. Así se ha visto en cada una de las últimas contiendas electorales, donde los socialistas locales han sufrido las consecuencias de la política de Sánchez, sin disfrutar de ninguno de sus beneficios. Lejos de practicar un poder que irradiara al territorio desde la Moncloa, Sánchez ha convertido la Moncloa en un poder bunkerizado que solo lo protege a él. La idea fuerza es perder las autonómicas para ganar las generales, con la idea de que, a medida que crece el poder del PP, también crece la mítica de un Sánchez resistente. Sea como sea, el PSOE ha perdido todos sus feudos históricos —a excepción de Catalunya—, y está a punto de recibir un batacazo monumental en Andalucía, donde el más centrista de los peperos les puede ganar por goleada.
El político Sánchez y el titán Saturno, ambos obsesionados con fagocitar todos los entornos y concentrar las energías en la supervivencia de su poder. Todo es descartable y todo se puede sacrificar, para salvar lo esencial. Y uno tras otro, los ha ido devorando a todos
La otra víctima es el entramado de partidos a su izquierda, de Sumar a Podemos, Comuns y Más Madrid, a los cuales ha ido invadiendo su territorio natural. La estrategia de podemizarse de Sánchez, cada vez más radicalizado en temas sociales, económicos y geopolíticos, deja a todos estos partidos sin espacio y con enormes dificultades para demostrar su utilidad. En este sentido, los resultados de las últimas autonómicas son igualmente significativos: todos estos han quedado barridos. Y de hecho, es tan obvia la situación de fagocitación del espacio que explica la última rabieta de Yolanda Díaz o los intentos numantinos de Podemos. Sánchez los deja desnudos, lo cual es un pez que se muerde la cola de Sánchez: porque radicalizándose, consigue engrosar su espacio, pero lo hace a costa de sus aliados naturales.
Y la tercera víctima es Catalunya, con ERC haciendo de comparsa. Es evidente que Sánchez no piensa hacer concesiones, ni siquiera aquellas que formaban parte del pacto de investidura con Illa. Ha cerrado la puerta de manera sonora y ha dejado a Illa desnudo en la plaza pública. Aunque Catalunya es importante para el futuro del PSOE, a estas alturas no hay otro futuro para Sánchez que el suyo propio, y si hay que sacrificar la pieza catalana, también lo hará. Ante la situación, PSC y ERC han tenido que hacer patéticos malabarismos para salvar los presupuestos, con la maniobra de aplazarlos, y el tiempo va pasando. Sin embargo, tampoco engañan a nadie. Todo el mundo en Catalunya sabe que ERC no hará caer a Illa, y que votará los presupuestos. En el paquete, los centenares de cargos del partido que disfrutan de sueldo público gracias a los pactos con los socialistas en la Generalitat (donde han mantenido más de 200 cargos) y en las Diputaciones. Sin embargo, aunque el gobierno de Illa está garantizado gracias a ERC, es un hecho que Pedro Sánchez los ha dejado con las vergüenzas al aire.
Y para remachar la comparación mítica, Sánchez no solo ha devorado a los hijos y ha quemado los entornos, sino que también ha capado al padre, dado su desprecio atávico a los históricos del PSOE. Es Cronos engullendo el tiempo, Saturno desafiando el destino, ambos devorando a los hijos. Todo es sacrificable en el altar del titán para garantizar su poder. El poder eterno... hasta que llega el hijo escondido y lo envía al inframundo. ¿Quién será el Zeus socialista? ¿Quién será Júpiter?