El 10 de Downing Street tiene un plan B tras el Brexit: poner rumbo al Pacífico. Lo ha dicho la primera ministra Theresa May: "Debemos negociar el mejor acuerdo para Gran Bretaña mientras abandonamos la UE, y forjarnos a la vez un nuevo papel en el mundo". Los mares siempre han sido aliados de los británicos.  Estados Unidos ya les espera en el océano que será el gran escenario del siglo XXI.

El nombramiento de Phlip Hammond como nuevo ministro de Finanzas es toda una señal. El sucesor de George Osborne ocupaba hasta ahora el cargo de ministro de Exteriores y de asuntos de la Commonwealth, puesto donde ha recogido una información preciosa para su nueva labor.

Antes de dimitir, David Cameron instó a los líderes empresariales del Reino Unido a "no permanecer fijados en la UE". Esa señal fue recogida también por Theresa May, que hasta entonces había sido ministra del Interior.

Según el Financial Times, misiones comerciales de alto nivel fueron preparadas con destino a China, India, Corea del Sur y Estados Unidos. Gran Bretaña debe reforzar su competitividad para ser una gran potencia económica, es el lema post Brexit. El objetivo es duplicar las exportaciones a un billón de libras esterlinas en el 2020, frente a los 507.000 millones del 2014. Y eso aun cuando casi el 47% de las exportaciones británicas, que van a la Unión Europea puedan ser objeto de negociación y limitaciones.

Michael Froman, representante del Comercio de EE.UU., ha dicho que "es posible que Gran Bretaña, una vez se separe de la UE, se una a los doce países que forman el TPP". Los doce países que componen el Acuerdo Transpacífico, liderado por Estados Unidos y Japón, representan el 40% del PIB global. 

Según Michael Froman, "sería difícil para EE.UU. considerar una negociación separada comercial con Gran Bretaña hasta no saber cuáles van a ser las relaciones con la UE". Y añadió que "mucho dependerá de si Londres persigue un modelo basado en la completa soberanía sobre la regulación y las tarifas aduaneras".

Gran Bretaña podría sumarse al TPP

Froman opinó asimismo que Gran Bretaña podría sumarse al TPP, donde están EE.UU., Japón, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, y al TTIP, que es el acuerdo en negociaciones entre EEUU y la UE. 

Con China, también hay relaciones fuertes desde que Xi Jimping visitó Londres en otoño del 2015. George Osborne dijo al presidente chino que Gran Bretaña podría ser su mejor aliado en Occidente.

Lu Zhengwiei, economista jefe del Banco Industrial de Shangai, se ha mostrado a favor de un tratado de libre comercio entre China y Gran Bretaña cuando las relaciones entre el Imperio del Centro y Europa son difíciles.

Para Londres, la vuelta al  mundo del Antiguo Imperio británico no es fácil tras el trauma sufrido en 1956 con la crisis político-militar del canal de Suez. Pero como ha prometido Theresa May a la Reina, en esta nueva fase "seremos audaces".