La tradición y cultura de las bebidas espiritosas en Catalunya están en peligro. Costumbres tan nuestras como las cofradías y las ferias de ratafía o productos como el brandy del Penedès pueden sufrir un duro golpe si sale adelante la ley audiovisual que aprobó el Consejo de Ministros a finales del año pasado y que se debatirá en los próximos meses en el Congreso de los Diputados.

¿El motivo? Esta ley impone un límite a nuestra libertad de expresión impidiendo que todas las empresas, movimientos culturales e indicaciones geográficas relacionadas con las bebidas espiritosas en Catalunya puedan comunicarse con sus consumidores y seguidores con los efectos devastadores que ello ocasionaría.

En concreto, este proyecto de ley limita la publicidad y la comunicación de las bebidas espiritosas en plataformas de intercambio de vídeos y redes sociales en la franja horaria de las 1.00 a 5.00, un horario que supone prácticamente la prohibición de ejecutar cualquier actividad de comunicación en redes sociales.

Pedimos al president de la Generalitat de Catalunya y a los grupos catalanes con representación en el Congreso de los Diputados que apoyen nuestras reivindicaciones para evitar que esta ley suponga el final de numerosas empresas catalanas y, sobre todo, de las tradiciones más arraigadas de nuestra región

Todo eso supondría un gran golpe para un sector de ocho siglos de tradición en Catalunya y que elabora y distribuye bebidas para su consumo a más de 140 países de todo el mundo. Por eso, dieciséis organizaciones vinculadas al sector de las bebidas espiritosas en Catalunya, englobadas en el movimiento 8segles.cat, han lanzado un manifiesto para alertar sobre las graves consecuencias que tendrá el proyecto de ley de comunicación audiovisual impulsado por el Gobierno, que supone una amenaza a más de ocho siglos de tradición y cultura en Catalunya en torno a las bebidas espiritosas.

Las consecuencias pueden ser críticas para un sector que, después de la caída de las ventas por la crisis sanitaria, no podrá dar a conocer sus productos, cosa que ocasionará un grave perjuicio económico. Al mismo tiempo, las cofradías y ferias no podrán informar de sus actividades, ya que la ley no se lo permitirá.

Además, no podemos olvidar que nuestra tierra tiene muchas tiendas especializadas y algunas de las mejores coctelerías del mundo, que, con esta medida, pierden su principal canal de comunicación con los ciudadanos. No podemos olvidar que, en la mayoría de los casos, hablamos de pequeñas y medianas empresas que encuentran en las redes sociales una forma de dar a conocer sus productos.

Por este motivo, las dieciséis organizaciones firmantes del manifiesto pedimos al president de la Generalitat de Catalunya y a los grupos catalanes con representación en el Congreso de los Diputados que apoyen nuestras reivindicaciones para evitar que esta ley suponga el fin de numerosas empresas catalanas y, sobre todo, de las tradiciones más arraigadas de nuestra región.