Como si no fuera suficiente todo lo que nos pasa, ahora también llegan los vampiros a Catalunya. Estos personajes mitológicos que también visualizamos como murciélagos, dispuestos a morder e infectar, dejan Madrid y vienen hacia Barcelona. La sombra vampírica ha ocupado la capital española los primeros meses del año en forma de exposición, y se instala en el Caixa Fòrum. Es una de las pocas muestras que he podido ver presencialmente este año de infecciones y restricciones culturales. Impresiona la cantidad de pósteres y recreaciones de vampiros en una instalación que por supuesto es oscura y roja, inquietante y atractiva. Llama la atención la litografía The Kiss, el Drácula d'Andy Wharhol con unas manos enormes y ensangrentadas.

"Yo soy Drácula" es una de las frases más icónicas de la historia del cine, pronunciada con misterioso acento por actores como Béla Lugosi (le plus terrifiant des vampires) en varias versiones.

El conde-vampiro obtiene siempre la veneración del público, atraído por el miedo y la fascinación de un personaje que encarna las más fuertes pulsiones relacionadas con la locura, la muerte y el sexo.

Interpretad como queráis esta irrupción de los vampiros infecciosos a nuestro ya inolvidable 2020

En 1910 surge el término Vamp. La actriz Theda Bara de Hollywood fue la primera en recibir este apelativo. Todo el mundo conoce a Drácula y las leyendas de Transilvania, pero no todo el mundo sabe que en L'Empordà también tenemos un vampiro, Estruch, concretamente en L'Alt Empordà, en Llers. Era un conde del siglo XI que aparecía en forma de vampiro, seducía y dejaba embarazadas a chicas jóvenes, que parían pequeños monstruos. De ahí nos viene la expresión "malastrugança" (infortunio) o "malastruc" (torpe).

El cine ha sido el gran aliado de los vampiros durante el siglo XX y XXI. Friedrich Wilhelm Murnau, con Nosferatu, ya se refería a él en 1922 en pleno expresionismo.

Los grandes cineastas como Dreyer, Murnau, Coppola, Polanski o Bigelow han recreado la vida de los vampiros.

Se han hecho películas de Drácula en Filipinas, Nigeria, México, Hong Kong, Europa y los EE.UU.

Chupar la sangre de otro para ser inmortal. Ahora el transhumanismo se está sofisticando y la inmortalidad se está ensayando de maneras menos salvajes pero no menos peligrosas. Interpretad como queráis esta irrupción de los vampiros infecciosos a nuestro ya inolvidable 2020.

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