Desde que hace apenas 22 días empezó el año 2026, Estados Unidos ha detenido a Nicolás Maduro mientras dormía en Venezuela, una revuelta puede derribar el régimen de los ayatolás en Irán, Europa ha enseñado las uñas al Tío Sam enviando soldados a Groenlandia y ha muerto el viejo orden internacional. Mientras, el president de la Generalitat está en el hospital por una extraña enfermedad, la borrasca Harry se ha llevado vidas y España ha perdido el glamour de Julio Iglesias. Pero la caída del latin lover no es el principal drama que vuelve a poner sobre la mesa la fama de poca fiabilidad de los latinos.

Un paréntesis. Faltan menos de tres semanas para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, pero la sede del hockey sobre hielo, una de las principales pruebas de los Juegos de Invierno, sigue siendo una obra en construcción. Más de mil trabajadores se turnan las 24 horas a ver si pueden completar el estadio. La ceremonia de inauguración es el 6 de febrero y el jefe del Comité Olímpico italiano ha dicho que "el estadio estará terminado para el 5 de febrero". Cierro paréntesis.

España ha alardeado desde 1992 de su alta velocidad ferroviaria. Desde 2010 es el segundo país del mundo (después de China, ojo) con más kilómetros de alta velocidad. El AVE se convirtió para España en símbolo de modernidad… y de unidad. Hasta el punto de que la ministra Magdalena Álvarez, Maleni, dijo en 2008, antes de que el ladrillo se lo llevara todo, lo de “estamos cosiendo España con cables de acero”.

Ayer no funcionó un solo tren de Rodalies. Y el corte de la AP-7 acabó de colapsar Catalunya

El accidente de los trenes en Andalucía ha provocado, por el momento (escribo ayer por la tarde), 42 muertos. Y aunque todavía se desconocen los motivos, se empieza a sospechar del mantenimiento. Es una pérdida reputacional muy grande, no solo para Adif, sino de la marca España. La línea de alta velocidad modélica ha dejado de serlo de repente. No solo por el accidente en concreto. También porque resulta que ahora debe reducirse temporalmente la velocidad máxima de los operadores ferroviarios a 160 kilómetros por hora en un tramo de 187 kilómetros de la línea Barcelona-Madrid. Decisión que se ha producido después de que los maquinistas reportaran, desde hace tiempo, baches en el tramo afectado. Hemos pasado de un accidente, a priori, extraordinario a un pánico general. Y, obviamente, no ayuda que, al cabo de nada, tras unas horas de lluvia, haya muerto un maquinista de Rodalies Renfe por la caída y posterior choque contra un muro. Caída que, de paso, hace inseguro el tramo de la autopista AP-7. Por si no tenía suficiente mala fama.

Maleni quería coser España con cables de acero. Pero si la alta velocidad la pretendía unir, la baja —o nula— velocidad empezó a descabezarla. Ayer no funcionó un solo tren de Rodalies. Y el corte de la AP-7 acabó de colapsar Catalunya. Y, nada, todos a teletrabajar. Quienes se pueden pagar una vivienda, claro.