La agenda de la Casa Blanca ya va más allá del "no tengáis miedo". Entramos en otro periodo de la Covid-19. El de su control y su dominio, a través de las vacunas que invalidarán su mortífero poder. En EE.UU., según su presidente Donald Trump, el principio de afrontar problemas debe sustituir al de la precaución extrema. Es la hora de la recuperación económica. Hay que reescribir la política temerosa que impone la presunta corrección de la campaña electoral.

El jefe de la Organización Mundial de la Salud dijo el martes que una vacuna contra la Covid-19 podría estar lista para final de año. Bill Gates señaló a Pfizer / Bioktech y AstraZeneca / Oxford como los dos candidatos principales para iniciar el despegue en los próximos meses. La Fundación de Gates ha firmado un acuerdo con 16 compañías farmacéuticas que se han comprometido a ampliar la fabricación de sus productos a una velocidad sin precedentes. Los grandes grupos occidentales pueden obtener primero la aprobación regulatoria mientras los ensayos de fase 3 en Rusia y China no cuentan con un regulador de gran prestigio que los revaliden.

Para el candidato de la Casa Blanca, el futuro de EE.UU. no debe medirse por hechos pasados aun cuando sean muy dramáticos (los americanos muertos en la pandemia han rondado la cifra de 210.000). El propio Trump sigue en peligro y su curación, según Steve Hilton, de Fox News Channel, "es un símbolo poderoso de la recuperación del país". Para él, "o recuperación con Trump o recaída con Biden".

Ahora se trata de saber qué van a hacer el 3 de noviembre los estadounidenses: si mirar para delante o para atrás

Si el candidato demócrata se ve respaldado, de momento, por las encuestas electorales, Trump cuenta con un electorado fiel al haber apostado en buena parte por esa poblada franja de la clase media blanca, con su nivel de vida deteriorada, y despreciada por la política identitaria especialmente de la extrema izquierda.

El pasado sábado por la noche hubo seguidores que se reunieron frente al Centro Médico Walter Reed. Una mujer llamada Ana asistió al mítin porque "el presidente habló por los estadounidenses cuando no podían hablar por sí mismos". "Dar voz a alguien es muy personal. Es uno de los mejores regalos que puedes dar a alguien, y eso se lo ha dado a la mitad de nuestro país", añadió. Cerca de nueve republicanos sobre diez juzgan que Trump ha gestionado la crisis de manera responsable.

Los últimos datos de empleo mostraron que en septiembre la economía americana sumó 661.000 puestos de trabajo, lo que dejó la tasa de desempleo en el 6,9%, frente al 15,3% de paro en España. La actividad se ha recuperado en un 60%. "Queda mucho por hacer", según el experto Bradforg Delong.

Ahora se trata de saber qué van a hacer el 3 de noviembre los estadounidenses: si mirar para delante o para atrás.

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