De las declaraciones del lunes y martes y las versiones aportadas por los responsables de la Seguridad del Estado en el Tribunal Supremo se desprenden algunos hechos objetivables.

De entrada, que de la violencia que dicen que se infligió a los policías y guardias civiles ninguno de los agentes sufrió bastante daño como para causar baja laboral. Así lo reconoció el ex secretario de Estado Juan Antonio Nieto.

Que el 1 de octubre la prioridad de las fuerzas de seguridad del Estado fue impedir la celebración del referéndum por encima de cualquier otro consideración y que la prioridad de los Mossos fue cumplir la orden judicial que establecía que se tenían que adoptar "todas aquellas medidas que impidan la consecución del referéndum sin afectar a la normal convivencia ciudadana".

De las declaraciones hechas en el juicio, los representantes del Estado han explicado que el mayor Trapero había expresado el criterio que no se tenía que hacer uso de la fuerza contra "personas mayores, niños y personas vulnerables", un criterio que no compartían los encargados del operativo de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía.

Aquí gana trascendencia el hecho de que el Tribunal ha aceptado como testigos expertos en seguridad de la Guardia Civil y de la policía española que no presenciaron los hechos y, en cambio, ha rechazado el testimonio de expertos de Scotland Yard propuestos por los defensores.

Corresponde al cuerpo de los Mossos d'Esquadra ejercer la competencia de orden público en Catalunya, lo cual significa que el criterio de los Mossos no tiene que estar subordinado a los de los otros cuerpos policiales.

De las actuaciones policiales el día del referéndum, las cifras son oscilantes pero los Mossos cerraron más colegios que las policías estatales.

La tesis defendida por el ex secretario de Estado y por el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos pretende establecer la complicidad de los Mossos d'Esquadra en la rebelión que tenía como objetivo proclamar la independencia de Catalunya, pero con un matiz. Hasta ahora, todos los testigos acusadores califican de "pasiva" la actitud de los mandos de los Mossos, que, según su opinión, utilizaban el criterio de priorizar la convivencia como un pretexto para facilitar la celebración del referéndum.

Una actitud pasiva es obviamente lo contrario de una actitud activa, que es el papel que se atribuye a la policía catalana en el escrito de acusación de la fiscalía

Una actitud pasiva es obviamente lo contrario de una actitud activa, que es el papel que se atribuye a la policía catalana en el escrito de acusación de la fiscalía que dice: "El auxilio y la colaboración de los Mossos d'Esquadra fue determinante para la celebración del referéndum y la producción de los graves sucesos que finalmente ocurrieron, dado que lejos de cumplir la orden judicial a la cual venían inexcusablemente obligados por imperativo legal, optaron por sujetarse a las directrices de los responsables políticos de la Generalitat poniendo a la disposición de los mismos y de sus ilegales propósitos secesionistas todo el poder coactivo que representaba un cuerpo policial armado y muy numeroso en efectivos (unos 17.000 miembros aproximadamente)".

Por grotesca e increíble que pueda parecer esta descripción, resulta fundamental aducirla para justificar la acusación de rebelión. No puede haber rebelión sin armas. Es más, el Código Penal establece como atenuante del delito de rebelión la "deposición de las armas", por parte de los supuestos rebeldes y está claro que nadie que participara en el referéndum del 1 de octubre ni en los hechos del 27 podía entregar armas porque no las tenían. Así que tenían que buscarlas.

Es uno de los puntos débiles de la acusación tal como puso de manifiesto el tribunal de Schleswig- Holstein cuando rechazó la extradición de Carles Puigdemont por rebelión al observar que no podía haber rebelión sin que se produjera ni un solo tiro ni incendio. El mismo coronel Pérez de los Cobos admite que después de hechos tan graves como los que describe, apenas detuvieron media docena de manifestantes. Y ningún mosso, claro está.

Para alimentar el invento de la rebelión se han visto obligados a formular teorías tan grotescas como la de proclamar el cuerpo de Mossos d'Esquadra como el Ejército de la Catalunya Independiente. Dios nos libre.

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