Ayer a las diez y media de la noche, la gente de la Agencia EFE en BCN recibió la decisión de la Junta Electoral Central (JEC) de permitir en sus instalaciones una rueda de prensa de Jordi Sànchez con el candidato entrando desde la prisión de Soto del Real.

Doce horas después, en la sede de la Agencia EFE en el 22@ de BCN todo estaba a punto para poder ofrecer una sala y una señal a unos entre 60 y 70 periodistas acreditados. El problema es que en Soto del Real no todo estaba a punto.

Realmente la crónica de cómo ha ido el acto la tendrían que hacer los técnicos que han ido a la cárcel y los que han trabajado desde fuera y que han conseguido que en un espacio de tiempo tan reducido y con un montón de dificultades por resolver hayan conseguido que todo funcionara.

El caso es que a las 10.58, en el hall del edificio se nos ha explicado que, como dijo el filósofo posmoderno José María Aznar en aquella memorable frase: "estamos trabajando en ello".

A las 11.05 un agente de seguridad de Prosegur, que hoy velaba por la seguridad y tomaba nota del nombre, DNI y medio de cada periodista, fotoperiodista y cámara presente nos ha dicho: "¿Me pueden acompañar?". Y lo hemos acompañado hasta la puerta de la sala Can Tiana.

A las 11 y media ha pasado por nuestro lado y ha entrado en la sala la candidata número 2 de JuntsxCat por BCN, Laura Borràs, acompañada por el número 6, Francesc de Dalmases, y algunas personas de prensa y de redes de la candidatura.

Nosotros hemos entrado finalmente a las 11.36. En el monitor desde donde después hemos seguido la rueda de prensa había un técnico hablando por teléfono diciendo que estaba esperando que "le validaran".

Leandro Lamor, delegado de EFE en Catalunya, ha tomado la palabra usando un micrófono autónomo para explicarnos las dos reglas a seguir: 1/ última pregunta a las 12.25 porque a y media en punto desde Soto nos cortan la señal y 2/ una pregunta por medio y ninguna repregunta para dar tiempo al máximo de compañeros.

A las 11.43 Jordi Sànchez ha aparecido en nuestra pantalla. Enseguida he visto por Twitter gente que colgaba fotos del candidato con la bandera española y un retrato del Rey detrás de él. Yo creía que me había despistado y me las había perdido por no haber estado atento. Y no. Resulta que la señal que veíamos nosotros no era la misma que usted ha visto después por todas las TV. Si se fija, a la derecha de la pantalla y a la izquierda de Sànchez, había un teléfono. Pues bien, nosotros hemos visto las imágenes a través de este teléfono, con lo cual nuestro plano era lateral.

Sànchez ha hecho una breve introducción y a las 11.55 ha empezado oficialmente la primera rueda de prensa de la historia en que el candidato estaba en una prisión situada a 600 kilómetros del lugar desde donde se hacían las preguntas y después de 550 días de estar encerrado. Y eso que parece tan normal, no lo es. Nada de nada.

Si no me he descontado, han sido 15 preguntas. Sobre el debate a cuatro de los candidatos españoles, los indultos, las listas conjuntas, el diálogo, el bloqueo y la posible salida a la actual situación, la negociación de un posible referéndum, el apoyo de Podemos al referéndum, el mandato del 1 de octubre, las relaciones con Esquerra, la propuesta de hacer dos referéndums, el apoyo o no a la investidura de Sánchez, la posible repetición de elecciones, si tomará posesión del acta diputado en el Congreso y dejará el escaño en el Parlament (ha dicho que sí, con lo cual hay un voto más del lado indepe), los posibles pactos PSOE-Ciudadanos, la aplicación del 155 y la coordinación interna de la campaña entre él que está en prisión y los candidatos que están fuera, sobre todo a la hora de mantener el mismo discurso.

Si quiere saber las respuestas, Marina Fernández lo explica todo en su crónica periodística.

A las 12.27 ha sonado un teléfono. No era el rojo, pero prácticamente. Era el canal a través del cual desde la prisión avisaban que quedaban 3 minutos. Momento para el último mensaje pidiendo el voto y con la ya famosa frase "luz en los ojos y fuerza en el brazo" con apoyo final para los periodistas presentes en forma de "no os canséis mucho en la campaña".
Y se ha apagado la pantalla. Y se ha acabado la rueda de prensa.

Y nosotros nos hemos puesto a escribir nuestras crónicas. Y Jordi Sànchez, según nos han dicho, se ha integrado en el régimen correspondiente a la hora de la comida.

Nosotros aquí y él en una prisión a 600 kilómetros desde hace 550 días. Dentro de 51 días la cifra de jornadas encarcelado superará la de kilómetros. Y eso parece normal. Pero no lo es. Y entonces ha pasado por mi lado Laura Borràs, que salía de la sala para ir a hacer otro acto, con cara mustia.

La cara de la realidad cuando te das cuenta de que esto de hoy parece normal y no lo es. Nada.