Lunes 23 de octubre del 2017. Siete agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) alojados en el barco del Piolín salen de copas por el barrio del Born de BCN. Acaban en un bar, muy bebidos, y allí, según aseguran testigos presenciales y los propietarios del local, se dedican a gritar y a molestar a los clientes, se niegan a pagar las consumiciones, maltratan a los camareros y los exigen que les hablen en español "porque Barcelona es España".

La fiesta acabó con los policías exigiendo que les sirvieran una última ronda. Ante la negativa de los camareros, que por cierto eran italianos y no catalanes como creían los agentes (¡biba la intelijenzia!), la reacción fue decir: "¡Somos la puta ley aquí en Barcelona! ¡Cerráis y abrís cuando decimos nosotros!".

Uno de los camareros explicó entonces a RAC1 que uno a los policías lo agarró por el cuello y lo amenazó con un taburete mientras otro saltaba al otro lado de la barra, destrozaba el surtidor de cerveza y rompía varias botellas de vidrio. Cuando los Mossos llegaron al local fueron recibidos con gritos de "ratas" y "putos catalanes".

La versión de los miembros del CNP es que les habían robado un móvil, que finalmente apareció a la zona de la barra donde uno de los piolines había saltado.

Ya en aquel momento Jon Iñarritu, que entonces era senador por EH Bildu, presentó una pregunta escrita sobre los incidentes. La respuesta que recibió fue nivel "hace tiempo que vengo al taller y no se a qué vengo":

Iñarritu respuesta 1

Ahora Iñarritu es diputado en el Congreso y a medios enero volvió a la cuestión. Hoy el periodista de RAC1 Benet Iñigo ha hecho pública la respuesta del Gobierno. Vuelve a ser aquello del "taller" pero esta vez se comunica que el juzgado de instrucción número 12 de BCN archivó definitivamente el caso el pasado 3 de octubre.

Iñarritu respuesta 2

La famosa canción de los Gabinete Caligari decía que "la Culpa fue del Cha, cha, cha". En este caso la culpa fue de los camareros. Y de las croquetas. Las del barco. Seguro. Sometidos a una presión croquetil como aquella, con unos ejemplares tan faltos de nivel y calidad, es normal que los piolines salieran al recreo un poquito alterados. Aunque hay que manifestar que sobre el triste mejillón que se ve en la imagen también podríamos hablar extensamente...

Croquetas

Por lo tanto, al final fueron 90 millones de euros gastados en un despliegue que no encontró ninguna urna pero sí que encontró ojos, cabezas, costillas y otras partes blandas de sediciosos golpistas violentos con los brazos alzados ofreciendo resistencia pasiva. Fueron 90 millones gastados en alquilar un barco decorado con dibujos animados para hospedar a los aguerridos soldados del orden constitucional, cosa que demuestra en el mundo dónde viven algunos. 90 millones invertidos en croquetas de corcho y mejillones de roca, pero de La Roca del Vallés. Concretamente del mismo centro urbano.

Y después vinieron los pluses y las medallas para los 5 mil policías y guardias civiles (o 6 mil, o 7 mil, o nunca sabremos cuántos fueron exactamente) que salieron de sus pueblos gritando "a por ellos" y volvieron como si vinieran de las cruzadas. Y la guinda ha sido demostrarnos quién tiene la impunidad que te da el poder. Por si todavía no nos había quedado claro.

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