Sí, sí, lo ha leído bien, soy el estrés posvacacional. Evidentemente no soy una persona humana bípeda como el resto de personas humanas bípedas que han pasado por aquí a lo largo de este verano. Pero comparezco ante usted porque soy el gran concepto y el gran tema justo cuando acaba el verano. O sea, ahora mismo.

No se ha dado cuenta y, ¡¡¡patapam!!! 30 de agosto. Y ya está. Se ha acabado aquello en lo que depositó muchas ilusiones y esperanzas. Era el objetivo, el proyecto... Y ahora que ya ha pasado, usted dice: "¿ya está?". Y una vez aquello que tenía que ser ya ha sido, ¿qué tiene ante usted? Pues apunte:

- A las 8 y media de la tarde ya se hace de noche y no puede evitar pensar que de aquí no mucho cambiarán la hora y se hará de noche a las 6.

- Se ha pasado muchos días en calzón corto y cuando se ha vuelto a poner los pantalones de siempre, se ha dado cuenta de que cuesta abrocharlos. ¿Qué ha pasado? ¡¡¡Ha EN-GOR-DA-DO!!!

- Ha mirado la cuenta y ha visto los efectos de aquel día que se picó con el cuñado y usted le dijo al camarero: "no, no, traiga otra de gambas que pago yo".

- Llegan los malditos libros de los niños y lo que acompaña a los libros. Y la ropa se intenta aprovechar entre hermanos, pero continúa el clásico aquel de que los libros los cambian.

- La caldera de casa, que ya estaba muy perjudicada, ha acabado su vida y la broma son 1.500 euros, mínimo. Y encima usted se come el IVA con patatas.

- Mira las estadísticas y ve que la mayoría de las 23 mil separaciones que hubo el año pasado en Catalunya fueron justo pasadas las vacaciones. Y si está separado/separada piensa: "pues no, en agosto tampoco se pilla nada". Y si todavía está en pareja piensa: "ojalá tuviera un agosto para mí, que se vería lo que es quemar demonios".

Vaya, que ahora mismo y en general, sus perspectivas son mejorables. Y entonces, cuando ha sido consciente, es cuando usted lo ha visto muy negro y ha exclamado: "¡¡¡Socoooorro!!!". Pues bien, a esto antes le llamaban "una gran putada", ahora le llaman "el síndrome posvacacional".

La diferencia, como puede apreciar, es que con la nueva formulación se pueden hacer estadísticas, se pueden hacer estudios, se pueden encontrar causas que son evitables con la ayuda de un coach, y, como para resumir, el tema  se puede convertir en un negocio.

Negocio para quién dice que puede eliminar el estrés posvacacional, negocio para quien dice que puede prevenirlo, negocio para los medios que hacen un contenido que venden a sus clientes, negocio para quien vende remedios "naturales" que ayudan a mejorar el estado de ánimo... etc, etc... ¡Vaya, que soy un chollo fantástico para ganar pasta!

Y, fíjese, el secreto es haberme convertido en un concepto. La gracia ha sido transformar en una idea aquello tan lógico como que después de las vacaciones tienes una pereza terrible y te pone de muy mala leche volver a la rutina y encarar los tres meses más tristes del año. Sobre todo en noviembre, que mira que llega a ser fastidioso, ¿verdad?