Como ya pasó en el atentado del fin de semana pasado en París, la prisa para ser los primeros en ofrecer información ha hecho que parte de la información ofrecida haya sido mentira. Pero, como ya estamos acostumbrados, no ha pasado nada.

La cadena de TV británica Channel 4 empezó a distribuir la noticia de que se había identificado al responsable del ataque en el puente de Westminster y el Parlamento. Y publicaron su nombre. Y la foto. medios de todo el mundo, recogieron la noticia. Algunos citando cuál era la fuente:

Pero otros medios no citaron la fuente:

¿Es importante citar la fuente? Yo creo que mucho. En primer lugar por respeto a quien ha publicado la noticia. Y en segundo lugar, y cada vez más importante, para contextualizar y para avisar en tu lector. Citar la fuente se ha convertido en una especie de: "ojo, que eso se lo publico yo para que usted lo sepa, pero yo desconozco si se verdad o no". ¿Es una manera indirecta de sacarse las pulgas de encima? En cierta manera sí, pero también es consecuencia del fenómeno de la metainformación de los metamedios. Como todos repetimos la mayoría de las informaciones que ofrece el vecino, hemos aprendido a vigilar cuáles pueden ser un fake, cuáles pueden ser una mentira "no querida" y con que noticias hace falta ir con cuidado. Y también hemos aprendido que el de al lado puede mentir... pero, por si acaso es verdad, publiquémoslo.

En el caso que nos ocupa, esta equivocación de Channel 4 (provocada o casual) ha servido para mostrar cómo las noticias se han convertido en gasolina propagandística. Los autollamados "indentitarios" (aquello que toda la vida le habíamos llamado la extrema derecha), enseguida aprovecharon para sacar a pasear sus habituales argumentos. Los unos centrados en aquello del "las autoridades no nos protegen" y "las autoridades miman a los terroristas y después pasa lo que pasa", detrás de lo cual se esconde aquello del "hace falta mano dura" y "vótenos a nosotros que sabemos como acabar con eso":

Y después estan los "identitarios" que aprovechan para usar el argumento aquel del "viva la Europa blanca-aria", ahora con una etiqueta inequívoca:

Lamentablemente |para los "identitarios", este Abu Izzadeen no fue el autor de lo que después se confirmó como un atentado terrorista. Y eso pudo saberse de la manera más absurda: el hermano de quien estaba siendo acusado llamó diciendo: "oigan, que mi hermano no puede haber sido porque está en la cárcel...".

Pregunta inocente: ¿antes de convertir en culpable del atentado a un individuo, no habría sido prudente mirar a ver si el individuo en cuestión podía ser realmente el culpable? Parecería que en el mundo de la informática moderna, tú pones en la máquina el nombre del tipo en cuestión (recordemos, según nos han dicho se supone que estaba totalmente controlado por las autoridades, pero también podría ser que no) y te sale si este señor está en la prisión o no. Entonces, ¿por qué no lo hacen? ¿Por qué antes de publicar según qué no hacen un google?

El caso es que un rato después de que circulara el nombre falso, empezó a correr el verdadero. Y algunos medios aprovecharon para destacar el efecto contrario del que pretendían poner de relieve los identitarios. Y este efecto se llama "dejar claro que el terrorista no había nacido en desiertos remotos ni en montañas lejanas, sino que era "del país", era británico":

Al día siguiente otros medios insistían todavía más en este aspecto:

Y es que del terrorismo se aprovecha todo, mediáticamente hablando. Sobre todo por parte de algunos...

Sensacionalismo

Paralelamente a la guerra de la propaganda, hemos tenido la guerra por el clic, Un atentado en el centro de Londres genera mucha expectación y todo el mundo elabora los mejores cebos para ser el elegido entre una oferta ilimitada de información. En un día de gran consumo de una noticia, todo vale para ser la miel donde vengan las abejas lectoras. Y en este aspecto, la modernidad más moderna usa los reclamos de toda la vida: la morbosidad. "Venga conmigo, que verá lo mejor de lo más terrible". Aquello que ya funcionaba antes de que los romanos construyeran un Coliseo para poder ofrecer el espectáculo de la muerte:

Esta sería la versión normalilla. Después está la versión gore, la del "venga con nosotros que tenemos la sangre más fresca, el horror más horroroso y los muertos más muertos. ¡Rechace imitaciones!":

Y con este panorama, la pregunta-reflexión que se me ocurre es: Tenemos atentados terroristas que lo son de verdad y que son tan fáciles de llevar a cabo como el de Londres, donde sólo han hecho falta un coche de alquiler y un objeto punzante de los que podemos tener en la cocina de casa. Por lo tanto, son atentados que pueden llegar a pasar cada día y en cualquier lugar donde haya alguien dispuesto a hacerlos. Y después también tenemos gente que se ha bebido incluso el agua de los jarrones y que, a causa de su estado, acaba por error con el coche en una calle peatonal, o en una autopista en contradirección. Antes estas noticias prácticamente ni eran noticia, pero ahora la psicosis hace que puedan acabar consideradas durante unas horas como ataques terroristas.

Pues bien, entre las unas y las otras, ¿llegará el día en que, por saturación, un atentado con una cifra baja de muertos ya no será tan gran noticia como para detener las programaciones de las televisiones y las radios? No afirmo, sólo pregunto. ¿Y si eso pasara, sería una manera de acabar con este tipo de terrorismo que, precisamente, lo que quiere y busca es presencia mediática y resonancia?

La manipulación de una foto

Y ya que más arriba hablábamos de los identitarios, mirémonos una pieza de uno estos medios. Si me hace el favor, observe el titular y la foto:

¿Verdad que parece que la gente de la foto sea quien da apoyo en Mediterráneo Digital y también parece que les dé apoyo el colegio de periodistas?

Pero, si me hace un segundo favor, mírese algunas de las caras que aparecen a la foto. En la parte izquierda, abajo y medio cortado aparece Kap, dibujante de larga trayectoria y que, por lo que lo conozco, nunca ha dado apoyo a señores de la trayectoria de los de Mediterráneo Digital. Y podría llegar a afirmar que cuando se vea en la foto quedará desconcertado. Justo debajo de la L del CoL·Legi de Periodistes, puede ver a José Luís Martín, dibujante durante muchos años y después editor de la revista El Jueves. Y él, me temo que tampoco es muy partidario de los señores Mediterráneo en cuestión. Pero es que el señor de la derecha del todo con gafas, resulta que también es un exdibujante de El Jueves. Es Fer, actualmente en ELPuntAvui, y creo que por trayectoria y por lo que he hablado con él, diría que también lo veo poco partidario de esto del Mediterráneo Digital. Y, le diré todavía más, el señor que está sentado sin barba es Tomás Guasch, un periodista deportivo que me temo que ni sabe quiénes son los de Mediterráneo Digital.

¿Qué ha pasado aquí? Pues miremos de donde sale la foto y sabremos la verdad:

Efectivamente, Mediterráneo Digital ha cogido una foto de un acto organizado por el grupo de periodistas Pi i Margall (defensores del unionismo) y que era un homenaje al dibujante Mingote, que no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa, y, como sale el logo del colegio de periodistas, ¡¡pues dale todo!!!

Ah, por cierto, eso del "Observatorio del odio" va de un estudio del Grupo Barnils que no ha acabado de gustar a los señor Mediterráneo. Y a muchos otros...

Got Talent, verdad y democracia

Esta semana ha acabado una edición de Got Talent, uno de estos programas que buscan gente que hagan cosas. Y ha ganado quien no estaba previsto que ganara. Y ha ganado porque uno de los grupos de presión más importantes que hay actualmente en España, la gente de Forocohes, decidió que ganara:

Y esta victoria plantea, una vez más, el mismo debate que hubo en su momento con "El Chiquilicuatre" y Eurovisión. Si tú pones a disposición de la gente poder elegir a un ganador y la gente se dedica a trolearte, pues ya sabes lo que te toca, o lo aceptas o escoges tú el ganador. Bien, o aprovechas la troleada para que todavía se hable más de ti y, de esta manera, aumentes todavía más el impacto. Vaya, como en el caso que nos ocupa.

Lo más interesante, mediáticamente, de la cosa es que durante la semana ha tenido más presencia en la red Risto Mejide, uno de los miembros del jurado, que el ganador del concurso. ¿Por qué? Porque se marchó del plató indignado con la resolución del programa. Y, sobre todo, porque las estrellas son, precisamente, los miembros del jurado y los muñecos que salen al escenario son el acompañamiento necesario para su lucimiento. Incluído el ganador del concurso.

La publicidad lo es todo

La foto colgada por el periodista deportivo Fran Guillén y su comentario lo dicen todo. No hay que añadir nada más. Bueno sí, que pase una buena semana mediática...

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