Nuevamente la gran pregunta vuelve a ser: ¿qué es la verdad? Pues la verdad es aquello que tú dices que lo es, aunque no sea cierto... y que tus interlocutores están dispuestos a aceptar que es como tú dices. Porque para transformar una mentira en verdad hacen falta como mínimo dos personas: el autor de la manipulación y un receptor dispuesto a creerse la manipulación y que lo hace porque eso refuerza su manera de ver el mundo. Si nadie cree que una mentira es cierta, esta nunca será verdad.

Y, sí, efectivamente, la cosa va de los hechos del sábado en el parque de la Ciutadella de BCN con los lazos amarillos. 1/ ¿Agresión de un indepe a una mujer porque quitaba lazos y, por lo tanto, estamos ante una cuestión política?, o 2/ ¿Agresión relacionada con las relaciones humanas e incidente como cada día hay 300 mil y relacionado con la convivencia humana?

Pues ahora mismo ya tanto da. El unionismo radical defiende la primera opción y trabaja para instalar entre los suyos el relato de que esta es la realidad. Y los indepes dicen que no hay nada político y se remiten a los informes de los Mossos y a las declaraciones del atacante.

Y ahora, aquí un servidor podría dedicar líneas y líneas a argumentar mi versión, que es la 2. Y podría decir que estamos ante un ejercicio de cortina de humo de primero de cortinas de humo que sucedió en el momento perfecto para tapar el incidente protagonizado por la mañana por Arcadi Espada. Y que un incidente como este era lo que buscaban muchos desde hace tiempo. Y no lo digo yo, lo han dicho en público y a través de Twitter. Pero, es que ahora mismo la realidad de lo que sucedió en la Ciutadella tanto da. La verdad no importa. Lo que importa es crear una realidad y construir un argumentario que la sustente, defenderlo ante cualquier circunstancia y conseguir generar un producto lo bastante sólido como para poder instalarlo como alternativa a la versión de los "otros".

Es el mismo caso que cuando la mayoría del Parlament aprobó la ley del Referéndum y la ley de Transitoriedad. Aquello que los guionistas del unionismo consiguieron sintetizar en un concepto muy bien buscado (bien buscado para su causa): los hechos del 6 y el 7 de septiembre. Oiga, es que tanto da lo que pasó realmente allí y que ha pasado antes y después en otros parlamentos. ¿A estas alturas de la historia, qué narices importa la verdad? ¡No, hombre (y mujer), no! Lo verdaderamente importante es encontrar un relato sobre aquello que encaja con las ideas de cada uno y defenderlo sin despeinarse. Y si tu relato, tu versión de la realidad, es que la Tierra es plana y la gente te lo compra, ya puede venir quien sea enseñándote fotos de la Tierra que la Tierra será una tabla de planchar.

Por tanto, oiga, que sí, que el agresor de la Ciutadella fue un indepe siguiendo las órdenes directas de Quim Torra, Pedro Sánchez y Rufián. Y, sí, que quienes van por la calle encapuchados y armados con objetos punzantes son pelotones organizados de indepes de los cuales forman parte Mossos fuera de servicio. Y, sí, y periodistas indepes entrenados en Afganistán se dedican a apalear desvalidos policías españoles que trabajan en una oficina y que, pobrecitos, están tan asustados, que después de defenderse como pueden rompiendo la nariz de los terroristas lazis, huyen corriendo con la mamá... Sí, y yo soy George Clooney.

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