Los impulsores de las estadísticas en el deporte fueron las ligas de béisbol americanas en los años setenta. Las estadísticas en el deporte sirven para dos cosas: para apostar y para alimentar de información los gráficos de la televisión.
Los gráficos en la televisión han resultado ser un elemento cada vez más importante. La primera vez que vimos un resultado de un partido de fútbol siempre en pantalla nos molestó. La segunda descubrimos que nunca más podríamos vivir sin él. Es como el cierre centralizado del coche.
Los Juegos de Río son un paso atrás en el grafismo deportivo o en la información en pantalla. Es como si, de repente, tuviéramos que volver a subir el cristal del coche con la manecilla.
¿Quedarse o no quedarse?
Los Juegos son uno de los ejercicios de zapping más importante: ahora me ponen esgrima, pues voy a ver qué hacen en Telecinco, enseguida vuelvo. Además, son la única vez al año que –si nos quedamos en la esgrima– veremos según qué deportes. Por lo tanto, la información, el estímulo para quedarnos en la pantalla, es fundamental.
Ponemos por caso. Waterpolo: Italia contra Rusia. Si pones la tele, ahora sí, aparece el marcador. ¡Perfecto! Pero este marcador no dice que es la semifinal. Quizás, si leo que se están jugando alguna cosa, tendré el estímulo para verla.
Natación sincronizada: en ningún momento de la actuación se dice qué equipo hay en la piscina (las comentaristas de TVE están calladas; mejor), ¿y si es España? ¿o Ucrania, que la entrena Anna Tarrés? Quedémonos en la sincro. ¡Cuando acaban la Mengual y la Carbonell sólo ponen (y tardan mucho) en qué puesto van y una puntuación con cuatro decimales! Pero no sabemos si Ucrania va delante o detrás. Morbo = estímulo para ver. Lo mismo pasa con la gimnasia: la clasificación no se ve hasta que se acaba. Piensen en una carrera de motos o en la F1. En todo momento sabemos cómo está todo: como Márquez remonta del 12 al 6 sólo gracias a los gráficos.
O resultados que tardan una eternidad a salir en atletismo o remo...
El momento culminante de la desinformación es el golf. No se ve casi nunca la clasificación actual, no se sabe el agujero en que está ni las distancias (aquella raya que ponen con los metros en las faltas del fútbol).
Antidiseño
Me temo que a los diseñadores de la realización de los Juegos la gráfica los rompiera la estética del plano.
–Ahora, si pongo eso, la gente lo leerá y no verán este encuadre tanto bonito que los ofrezco.
Los gráficos de los Juegos de Rio duran poco y son –alguien tenía que decirlo– feos
Pues se trata de eso. Que el espectador pueda leer claramente qué está pasando y le sirva para entenderlo y lo atraiga. Porque, además, los gráficos de los Juegos de Río duran poco y son –alguien tenía que decirlo– feos. "Feo" es un concepto demasiado personal. Así que: ¡son de diseño anticuado, de tipografía de tamaño difícil de leer, con muchos datos difíciles de identificar y, duran poco!
La oportunidad de las "segundas pantallas"
Las segundas pantallas son el mito del contador de audiencia y del programador de las cadenas de TV. Para entendernos, se trata de ver la tele acompañado de la tableta o del teléfono. Es decir: lo que pasa lo vemos en la tele y en el teléfono hay elementos adicionales. Lo importante y lo interesante. Casi siempre, lo que se ha buscado en las segundas pantallas, es ser trending topic de Twitter. Pero hay infinidad de cosas –interesantes– que pueden ayudar a seguir la importancia del acontecimiento. Imaginen que cuando se está a punto de dar la salida a los 110 metros uno pueda ver la bio de los atletas que están haciendo el calentamiento y busque quién es este chico cubano nacionalizado español o, durante los preliminares del ejercicio de suelo, echar una ojeada a la apasionante vida de esta chica americana que parece que rebote. O cómo es el plano del campo de golf y quien hay en cada agujero y como le va. O cómo se distribuyen los lanzamientos del partido de baloncesto. O por dónde se pasea Neymar.
Oportunidad perdida, chicos
Parece que el equipo de realización de Río 2016 no vea qué pasa en el mundo de los deportes y de la tele. Parece que todavía estén en los años setenta pensando si el grafismo no ocupará demasiada pantalla. Parece que el mando a distancia todavía no se haya inventado.
¿Y saben qué? El béisbol no es deporte olímpico en Río 2016.
Carles Gené es realizador y productor de televisión. Jefe de realización de Deportes de TV3 (1990-1998).