Niza. Usted y yo tenemos claro quiénes somos los buenos y quiénes son los malos. Ahora bien, si preguntamos a según quien, y no hay que ir a lejanos desiertos, sino que es suficiente con pasearse por nuestra misma ciudad, la respuesta sería totalmente opuesta. Por lo tanto, la frase pertinente sería: "según nuestros parámetros, buenos somos nosotros". Y por lo tanto sabemos con quién vamos.

Por cierto, inciso con el tema islamismo. Dos cosas que no entiendo: 1/ la respuesta posterior a otros atentados fue "bombardear Siria", así en genérico. ¿Ahora que confirmamos que Catalunya, Ceuta y Melilla son centros importantes de radicalización, bombardearán Catalunya, Ceuta y Melilla? I 2/ el conductor del camión de Niza vivía en Niza. ¿Los controles que se han establecido en la frontera entre Catalunya y Francia son para detener a más gente que viva en Niza y atente en Niza? Ah, no perdón, los controles deben ser para detener islamistas que han visto en las noticias que hay controles en las fronteras y que van directamente a la frontera a pasar por los controles. Perfecto, ahora lo entiendo.

Dicho esto, volvamos al tema este de aclarar quiénes son los buenos y quiénes son los malos.

Turquía. ¿Allí con quién vamos? ¿Quiénes son los buenos, los militares que dan un golpe de Estado para defender el Estado laico o Erdogan, partidario de una democracia tuneada, autoritaria e islamista?

A ver, los golpes de Estado no nos gustan. Los golpes de Estado son caca. Y todavía más este 18 de julio que hace 80 años de aquel de Franco. Pero es que en el otro bando está Recep Tayyip Erdogan, un examigo de Zapatero en la Alianza de Civilizaciones que está masacrando a los kurdos y que aplica unas políticas tan democráticas que Europa ha contestado sus diferentes solicitudes de ingreso diciéndole: "Mire, es que ahora no lo podemos atender. Para hacer el trabajo sucio con los refugiados, sí, pero para tener silla en Bruselas, no nos va muy bien".

Erdogan, experto en acabar con las libertades en Turquía y fulminar cualquier crítica. Que igual acaba una manifestación a tiros, disuelve violentamente la marcha del orgullo gay, cierra tres diarios y dos cadenas de TV que lo criticaban o hace detener humoristas que hacen burla de su persona. Que hace juzgar periodistas incómodos, que deporta corresponsales extranjeros que no explican lo que él quiere, que hace entrar a la policía en un diario y lo arrasa.

Erdogan, que hace cosas muy extrañas y nada legales con el tráfico del petróleo que controla Estado Islámico, cosa que les permite obtener ingresos para pagar hombres, armas y munición.

Erdogan, que sin ningún tipo de control independiente, después del golpe ha hecho detener a 6 mil personas, ha destituido media cúpula del ejército, dos jueces del TC turco y otros 2.700 jueces ordinarios y ha hecho arrestar a 100 miembros del Tribunal Supremo y 50 del Consejo de Estado.

Por lo tanto, ¿en Turquía con quién vamos? ¿Quiénes son los buenos? Bien, a veces las cosas son complicadas y no hay buenos del todo. De la misma manera que no todo es blanco o negro, la bondad pura no existe y al final toca ir con los menos malos. Y tapándonos la nariz.

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