El seísmo provocado en Europa por la decisión británica de abandonar la zona se ha detenido una semana después de aquel fatídico 18 de junio en que todos los mercados del planeta temblaron. El riesgo continúa especialmente en terreno político, donde las cartas se mueven más lentamente, pero nada ocurrirá ya dentro del estado de ansiedad que hemos sufrido. Ahora ha llegado la hora de revisión de la calidad de los statu quo y de afinar los escenarios en que nos moveremos en adelante. El miedo, no la preocupación, ha desaparecido.
Las bolsas son un buen reflejo del momento, el Eurostoxx 50 cayó un 11% con el Brexit y ha recuperado ya el 50% de aquella pérdida. El Ibex, que estaba pendiente además de unas elecciones generales, se hundió un 15% y se ha recuperado casi en la misma proporción. Como dice Beka, si los mercados no han alcanzado la totalidad es porque han visto que la recuperación no tendría forma de V (figura que indica caída vertiginosa y subida en flecha) porque supondría que las autoridades británicas dan la vuelta a la situación, algo muy improbable y que en cualquier caso habrá que esperar a septiembre u octubre para conocer la respuesta. El viernes el ministro de finanzas británico, George Osborne, reconoció que el Brexit sigue presionando sobre la economía británica. Aquí, como dicen las bolsas, ya no es ni la mitad y sin punto de ansiedad.
Es necesario observar el motor actual de las economías para comprobar el retorno a la normalidad
En el retorno a la normalidad, los bancos centrales han jugado un importante papel, pero no el único. Es necesario observar el motor actual de las economías para comprobarlo.
El Fondo Monetario Internacional presentó hace unos días un informe sobre la economía alemana en la que no figuraba el Brexit. Pues bien, el FMI apreciaba en ella una pérdida de velocidad, pero apuntaba que "el ritmo del crecimiento interno ha compensado la debilidad de la demanda externa".
El mismo patrón domina a la economía española, que ha cambiado su modelo de crecimiento orientándolo hacia a la exportación, que es la que ha tirado en una primera fase de la inversión y del empleo. Pero el ciclo en que estamos adentrándonos nos muestra igualmente que es el consumo interno el principal factor de tracción actual de la economía. En ambos casos se muestra una menor dependencia de los mercados exteriores. De ese modo, el impacto posible del Brexit se reduce en la misma proporción que se incrementa la resilencia interna.
No obstante, para no secar las fuentes de crecimiento procedentes del comercio internacional, Mario Draghi, presidente del BCE, ha pedido al resto de bancos centrales una mayor coordinación en sus intervenciones, refiriéndose a la necesidad de evitar una guerra de divisas que podría resultar fatal para todos. La Reserva Federal americana está protegiendo el dólar en el sentido de que no suba y Japón cada día insiste en la misma cuestión con el yen, que es un valor refugio tradicional. Goldman Sachs teme una brusca devaluación del yuan y el primer ministro chino, Li Kequiang, ha lanzado un mensaje de tranquilidad indicando que "no hay base para una depreciación continuada" de la moneda después de que el yuan cotizara en mínimos desde 2010.
Es en la política donde se concentran las preocupaciones que ha despertado el Brexit
Es en la política donde se concentran las preocupaciones que ha despertado el Brexit. Hay riesgo de un efecto dominó, con países muy sensibles como Suecia o Dinamarca, que han perdido su primer aliado en la UE. El viernes, el presidente checo, Milos Zeman, ha propuesto la celebración de un referéndum para decidir la permanencia en la Unión Europea y la Otan tras la decisión tomada por el Reino Unido de abandonar la UE. El primer ministro checo desmintió posteriormente que se vaya a llevar a cabo esa iniciativa. A su vez, en Austria se van a repetir las elecciones presidenciales por orden de un tribunal.
Esto afecta seriamente a los bancos, ya castigados por tipos de interés muy bajos que frenan su negocio y que pueden seguir bajando más. Según analistas de Morgan Stanley, "si el mercado teme el riesgo de cola de una ruptura de la zona euro, el Brexit podría desequilibrar a los bancos".
La recompra de deuda soberana por parte de los bancos centrales alivia su riesgo en la cartera de bonos, pero es un arma de doble filo. El Banco Santander y el Deutsche Bank han sido suspendidos en los exámenes de las autoridades bancarias americanas en cuanto a la calidad de sus balances. La banca italiana ha atravesado momentos de fuerte tensión esta semana.
Pero la vida continúa. Por ejemplo, la Deutsche Börse mantiene la operación de fusión con la Bolsa de Londres, una operación que asciende a 30.000 millones de dólares. "Seguimos poniendo toda la carne en el asador para realizar este proyecto", ha dicho Joaquim Faber, presidente de la junta del grupo alemán.
El resto, cómo va a cambiar la arquitectura europea y sus instituciones, lo iremos conociendo. Pero, eso sí, después, menos mal, de haber recuperado el aliento.