Tal día como hoy del año 1814, hace 212 años, en Madrid; el rey Fernando VII de España —sexto Borbón en el trono de Madrid— proclamaba la restauración del régimen absolutista que había gobernado el reino español desde el final de la Guerra de Sucesión hispánica y el triunfo de las armas borbónicas (1714/15). Fernando VII había regresado al reino español el 22 de marzo de 1814, después de seis años de ausencia y coincidiendo con la derrota del Primer Imperio francés en las guerras napoleónicas (1804-1814).
Ferran VII había alcanzado el trono español después del golpe de Estado llamado Motín de Aranjuez (marzo, 1808), perpetrado por las clases más reaccionarias de la corte española. Pero, poco después, vendió la corona española a Napoleón (mayo, 1808) a cambio del trono del reino de Etruria (un Estado satélite de París que correspondía con el antiguo ducado independiente de Toscana), una pensión anual y vitalicia de cuatro millones de francos franceses y una princesa de sangre real que quisiera casarse con él.
Las derrotas de Napoleón truncaron este pacto y Fernando VII —obligado por las potencias ganadoras y a desgana— se vio obligado a regresar al reino español. Nada más cruzar la frontera, pactó —de nuevo— con las clases más reaccionarias de la corte española (“Manifiesto de los Persas”) y se negó a sancionar la Constitución de Cadiz (1812), redactada y promulgada por los liberales, que habían sido los más combativos para restaurarlo al trono español. Por este motivo, a Fernando VII le colgarían el mote del “rey felón” (el rey traidor).