El 26 de abril de 1932 nacía la Federació Nacional d'Estudiants de Catalunya y, con ella, este país enmendaba una de sus tantas situaciones anómalas. La institución de la FNEC vertebró una masa universitaria que entonces se encontraba huérfano; una masa mayoritaria, pero silenciosa, inerte, sobre la cual no se podía construir nada. Por primera vez, una entidad abrigaba a los estudiantes catalanes bajo la seña de los valores democráticos y desde la militancia nacionalista. El objetivo era una unión nacionalista abierta y transversal, forjada por encima de los partidos políticos y de las opciones ideológicas concretas.
El advenimiento de la guerra truncó en un primer momento el proyecto. Sin embargo, aquellos años sirvieron para inculcar un cierto espíritu entre sus miembros, para esculpirles un carácter determinado. Por eso, cuando afrontaron los hechos del 36, lo hicieron desde la conciencia que era una guerra por Catalunya, desde el convencimiento de que era el paso previo para alcanzar un estado. Buena parte de los referentes políticos, intelectuales y militares de la Guerra Civil forjaron sus liderazgos y afilaron sus capacidades durante su etapa en la FNEC. Andreu Xandri, soldado valeroso y dirigente nato, caído en combate en el frente del Pirineo, es seguramente la figura que mejor sintetiza la personalidad fnecaire.
Pero la historia de la FNEC no se ha nutrido solo de mística. En una de las páginas más brillantes del Cuaderno Gris, Josep Pla recuerda la universidad de su tiempo como un lugar hostil, adverso a los espíritus despiertos; como un contenedor donde se corrompían y se ahogaban los temperamentos fuertes. En efecto, el problema de la docencia, de la transformación integral del sistema universitario, ocupó la acción de la FNEC desde un bello inicio. La voluntad de velar por una Universidad moderna, desde los principios de su autonomía y de su catalanidad, ha acompañado fielmente la FNEC a lo largo de toda su historia.
Una FNEC con vida propia sigue siendo la mejor opción que se pueda ofrecer al independentismo y al momento nacional actual
Hoy, la FNEC celebra los 90 años de vida conservando intacto este espíritu fundacional. Hoy, como siempre, el destino de la FNEC depende exclusivamente de la constancia, de la fuerza y -sobretot- de la unidad de su gente. La historia ha demostrado que la FNEC ha sido fuerte cuando se ha mantenido transversal en la vida social y política del independentismo catalán; cuando ha promovido una militancia patriótica liberada por completo de los intereses partidistas, es cuando ha ocurrido un activo de valor imprescindible para el país. Por eso, una FNEC con vida propia sigue siendo la mejor opción que se pueda ofrecer al independentismo y al momento nacional actual. Pero sobre todo, es el país el que necesita una FNEC con vida propia. Porque Catalunya requiere —ahora más que nunca— que las élites empresariales, políticas, académicas y culturales que liderarán el país en el futuro lo hagan desde un compromiso indestructible con la independencia de Catalunya y desde los valores insobornables del nacionalismo cívico catalán.
El Consejo Asesor de la FNEC: Elisenda Paluzie, Joaquim Forn, Joan Capdevila, Aitor Pérez Codorniu, Ferran Vila i Riera y el presidente de la FNEC, Ferran Piqué