Estos días se han escrito muchas cosas sobre Rodalies: que si tenemos una red ferroviaria vergonzosa, que si Ferrocarrils de la Generalitat, gestionada desde Catalunya, ofrece un servicio al nivel de los mejores países de Europa en contraste con el ofrecido por Renfe y Adif…
El colapso del país vivido las últimas semanas ha conseguido algo en peligro de extinción: que todos los partidos autonomistas, es decir, los que integran el Parlament de Catalunya, se hayan puesto de acuerdo. Todos han señalado la falta continuada de recursos en la red de Rodalies como causa de la situación que viven millones de catalanes. Salvo el Govern de la Generalitat, claro está, que ha ejercido un 155 voluntario al pedir a la metrópoli española que se instale en Catalunya para solucionar la crisis que ella misma ha provocado.
Sea como sea, ninguna solución que puedan plantear ninguna de las formaciones políticas mencionadas podrá revertir la lamentable situación que sufren las infraestructuras del país. La causa es clara: la prisión autonómica a la que está sometida Catalunya hasta que no se materialice la Declaración de Independencia del 27 de octubre de 2017.
Creer que esta crisis —y el resto de crisis que vive nuestro estado del bienestar— se solucionarán bajo el dominio de España con lluvias de millones siempre inexistentes, es ser víctima de un espejismo que, como bien sabemos, no se materializa ni se materializará.
Los datos son espeluznantes: según un estudio que el economista David Ros ha elaborado para el Consell de la República y la ANC, el déficit fiscal que ahoga económicamente a Catalunya ya supera los 25.500 millones de euros anuales. Para que nos hagamos una idea: una Catalunya independiente solo tardaría 24 días en recaudar toda la inversión extraordinaria que la Generalitat ha anunciado para Rodalies en los próximos cinco años.
Con solo 4,5 días sin déficit fiscal, recaudaríamos suficientes recursos para suprimir casi un millar de barracones y sustituirlos por 45 escuelas de nueva construcción. Solo necesitaríamos cuatro días y medio para recaudar el dinero necesario para subir 300 euros al mes en 14 pagas el sueldo de todos los sanitarios de Catalunya, más de 70.000 profesionales.
El independentismo tiene ahora la oportunidad de recuperar la iniciativa y de poner sobre la mesa la realidad que padecemos todos los catalanes, seamos o no independentistas
En el contexto de unas instituciones secuestradas y subordinadas, el Consell de la República se reivindica como Autoridad Nacional. Es decir, como institución liberada del Estado español que ha de ser capaz de unir todo el independentismo asociativo y de base, y ha de ser la herramienta para que ejerzamos todas las soberanías posibles mientras caminamos hacia el Estado propio.
El independentismo tiene ahora la oportunidad de recuperar la iniciativa y de poner sobre la mesa la realidad que padecemos todos los catalanes, seamos o no independentistas. La manifestación que el Consell y la ANC convocamos para este sábado 7 de febrero al mediodía va de eso: de reivindicar que sin trenes no hay futuro, efectivamente, pero que solo podremos disponer de una red ferroviaria funcional y de unos servicios básicos de calidad con la independencia.
Dar continuidad a la situación colonial que vive nuestro país es condenarnos a todos juntos a una agónica decadencia que es evitable si reemprendemos el camino que se dejó en suspenso hace nueve años.
Jordi Domingo es presidente del Consell de la República
