Los animales con un sistema nervioso desarrollado necesitan dormir, entendiendo dormir como un estado de pérdida de movimiento y conciencia, sin respuesta a estímulos externos, que tiene propiedades regenerativas y que les permite mantenerse alerta y funcionalmente activos el resto del tiempo. Cuanto más tiempo estamos despiertos, más necesidad de dormir sentimos, hasta que se nos hace muy difícil estar alerta. Todos sabemos que cuando vamos muy cansados y acumulamos sueño retrasado (algo muy probable en este mundo tan acelerado), perdemos momentáneamente la conciencia por unos segundos, lo cual es muy peligroso si nos pasa cuando estamos conduciendo, pero nos hace sonreír cuando vemos a alguien dando cabezadas en una conferencia o en el teatro. A mí, particularmente este estado de "microdormidas", intentando mantenerme despierta y alerta cuando los ojos se me cierran solos y mis neuronas se van desconectando me parece una pesadilla, una tortura física inconmensurable. Tengo que hacer esfuerzos ingentes para intentar escuchar y procesar información, cuando en realidad lo que mi cuerpo necesita es desconectar en posición horizontal y dormir de verdad. Lo paso verdaderamente mal y la microdormida no me restaura la energía en absoluto.

Se considera que dormir bien es absolutamente necesario para nuestro bienestar. Estudios en ratones demuestran que interferir con sus ritmos de sueño, realmente desbarata el sistema de control circadiano del sueño y víspera, como sucede a la narcolepsia (la enfermedad en la que no regulamos cuándo dormimos o nos despertamos, sino que podemos dormirnos en cualquier lugar). A los humanos, romper el ritmo de sueño y vigilia, como pasa en las apneas nocturnas, puede incidir en la pérdida de capacidades cognitivas y en una neurodegeneración más precoz, ya que necesitamos recuperar la actividad normal del cerebro después de un buen descanso. Entre otras razones porque, cuando dormimos, nuestras neuronas aprovechan para "poner orden" y limpiar, reciclar y degradar proteínas que pueden ser tóxicas si se acumulan.

 

Ahora bien, ¿todos los animales necesitan dormir tanto rato como lo hacemos los humanos, o hacerlo de manera continua? Los animales que son presa de otros tienen épocas en que son especialmente vulnerables, como cuando ponen huevos o tienen polluelos o crías muy jóvenes. Dormir cuando hay tanta vulnerabilidad pone en riesgo el éxito reproductivo. Muchos animales viven en colonias para defenderse mejor de los peligros externos, como los depredadores, y pueden hacer guardias de vigilancia por turnos. De hecho, los animales que están en el exterior de la colonia están más expuestos a los depredadores que los que están más en el centro. ¿Sabíais que los ánades (Anas platyrhynchos, que abundan en nuestros lagos y arroyos) duermen de forma diferente dependiendo de si están en la periferia o en el centro de la colonia? Estos patos tienen la capacidad de dormir, cerrando los dos ojos y desconectando los dos hemisferios cerebrales cuando duermen en el centro de la colonia, bien protegidos por los otros, o si se encuentran "haciendo guardia" en la periferia, dormir con un ojo cerrado y desconectando el hemisferio opuesto, y dejando, por lo tanto, un ojo y medio cerebro alerta. Eso es algo que los humanos no podemos hacer (al menos, no la mayoría de los humanos).

Para los pingüinos barbijo, las microdormidas son la única manera que pueden vigilar a sus polluelos para que sobrevivan y asegurar que su especie no se extinga

Hoy, sin embargo, os vengo a explicar una historia diferente y a la vez fantástica. Los pingüinos barbijo (Pygoscelis antarcticus) pueden hacer más de 10.000 microdormidas al día, de manera que desconectan brevemente (tanto los dos hemisferios como solo uno) y duermen unos 4 segundos, cerrando los ojos y abriéndolos enseguida, de forma que si lo acumulamos a lo largo del día, cada hemisferio duerme unas 11 horas. Y esta manera de dormir hiperfragmentada no es anormal, sino que es su manera de sobrevivir a los depredadores, entre los cuales encontramos otra ave, denominada págalo subantártico (Stercorarius antarcticus) que ataca a las colonias y busca algún pingüino despistado para robarle un polluelo o romper y sorber sus huevos. Con el fin de sobrevivir, estos pingüinos han desarrollado la capacidad de hacer muchas microdormidas, descansando un mínimo de tiempo y volviendo a conectar el cerebro alerta para estar pendientes de lo que pasa alrededor. ¿Cómo hemos podido averiguar cuál es la manera de dormir de estos pingüinos? Es muy difícil hacer este tipo de estudio en animales salvajes sin interferir en su rutina diaria. Para hacerlo, los investigadores aplicaron diferentes aparatos en la espalda de 14 pingüinos de las colonias de la isla King George en la Antártida y los estuvieron observando (y registrando) durante unas semanas. Estos aparatos registran la actividad cerebral (hacen electroencefalogramas de los dos hemisferios), la actividad muscular (electromiogramas) de los músculos del cuello (también dan cabezadas cuando se duermen), los movimientos corporales con un acelerómetro, su movilidad mediante GPS, y su actividad de buceo bajo el mar con un sensor de presión. Estos aparatos no estorban al animal, aunque permiten registrar toda su actividad. Os adjunto una foto para que os hagáis una idea de cómo se colocan sobre el pingüino.

Imagen extraída de uno de los vídeos asociados al artículo de Libourel et al
Imagen extraída de uno de los vídeos asociados al artículo de Libourel et al. (Science 382, 1026–1031, 2023)

 

Para la incubación de los huevos, una pareja de pingüinos se tiene que ir intercambiando para ir incubándolos. Un pingüino puede estar entre 22 y 38 horas empollando y cuidando la puesta de los huevos, mientras el otro miembro de la pareja irá a comer, tirándose al mar, pescando, nadando y descansando, hasta hacerle el relevo. El pingüino que queda incubando, tiene que estar pendiente de todos los estímulos exteriores (pensad que las colonias son exageradamente ruidosas, y que otros pingüinos le pueden aplastar los huevos que tan amorosamente ha puesto y cuida. Al mismo tiempo, tiene que estar pendiente de que no venga un ave depredadora más grande que amenace a los huevos o las crías. En estos momentos es cuando los electroencefalogramas muestran que los pingüinos tienen periodos muy cortos de desconexión seguidos de periodos de alerta. Os adjunto uno de los vídeos (Vídeo S3 del artículo de Libourel et al. Science 382, 1026–1031, 2023) donde podréis observar cómo uno de los pingüinos estudiados cierra y abre los ojos o, incluso, hace cabezadas dormido y bosteza, junto con las señales de las ondas de la actividad cerebral que nos indican cuándo está durmiendo y cuándo está despierto, en este ritmo que es casi frenético. Si leéis el artículo, también veréis que el otro miembro de la pareja, cuando está dentro del agua flotando, también puede dormirse de vez en cuando, haciendo alguna microdormida.

 

 

 

Para los pingüinos barbijo, las microdormidas (que para todos nosotros serían una absoluta tortura) son la única manera con la que pueden vigilar sus polluelos para que sobrevivan y asegurar que su especie no se extinga. Pura selección natural. Sin embargo, su excepcionalidad me llena de más preguntas. Me gustaría saber cómo se apañan sus neuronas para "limpiar" las proteínas tóxicas, y si este esfuerzo neuronal increíble no les pasa factura respecto al funcionamiento de su sistema nervioso, y si no disminuye la longevidad máxima de la especie por este esfuerzo. Evidentemente que los humanos no podríamos sobrevivir a este régimen de microdormidas de 4 segundos, por mucho que tuviéramos más de 10.000 en un día, ¡pero no me digáis que la naturaleza no es espectacularmente sorprendente!