1- Un final de semana sin tregua

Cuando el viernes por la noche todavía nos estábamos recuperando del impacto de Niza, tuvimos la oportunidad de seguir en directo un intento de golpe de Estado en Turquía. Eso que llaman las nuevas tecnologías permiten que, cenando con unos amigos, puedas ver al minuto imágenes de cómo un helicoptero dispara a la gente y cómo unos aviones bombardean un parlamento o puedas escuchar cómo viven la situación unos catalanes que están en el aeropuerto de la capital.

Sí, las televisiones son, todavía, una fuente a donde ir en estos casos, pero cada vez más la gente está funcionando a su aire. Con un teléfono o una tableta, tú mismo te puedes buscar tus propias fuentes de información mientras tomas un granizado en una terraza. De momento, la ventaja de los medios convencionales es que tienen más gente y, por lo tanto, pueden conseguir más información y más testigos y, sobre todo, pueden dar voz a expertos que nos ayuden a entender lo que pasa.

La mayoría de la población no tenemos ni idea de la compleja situación de Turquía y no entendemos por qué es tan importante lo que ha pasado. Por eso es fundamental que hable quien sabe. Y en días como el viernes es cuando te das cuenta de que es una lástima que de las cosas que pasan no hable siempre quien sabe.

Esta vez la novedad ha sido ver al presidente turco Recep Tayyip Erdogan dirigiéndose al país a través del FaceTime, una aplicación de móvil que permite ver la cara del interlocutor. Quizás alguien se ha sorprendido, pero si las herramientas existen, lo normal es que se utilicen cuando hacen falta.

 

Eso ha sido una novedad, en cambio ahora ya vemos normal cosas que no hace mucho todavía nos sorprendían. Desde el día en que vimos la foto que un pasajero de un vuelo de Egyptair secuestrado se había hecho con el secuestrador, cualquier imagen que llegue a nuestros ojos, ni nos inmuta...

 

 

Por cierto, no puedo resistirme... Sí, colgaré aquella memorable foto...

 

 

2- Pero antes del viernes tuvimos el jueves

También fue por la noche. A la hora de cena. En Niza. Y también lo vivimos en directo, con el riesgo que eso comporta cuando se trata de una masacre. Los medios también hemos ido aprendiendo a gestionar el horror y la madrugada del jueves, las televisiones y los medios digitales vigilaron mucho con el contenido de las imágenes que emitían o colgaban. La revolución tecnológica es muy bestia y estamos aprendiendo. Y cometemos muchos errores, pero en general el criterio periodístico está ganando al sensacionalismo.

Ante la duda, yo siempre propongo una pregunta: ¿querrías ver a un familiar tuyo protagonizando la imagen que no sabes si colgar o no? Pues una vez te la contestas, decides.

Otra cosa son las opiniones. Ofenden, pero a la inteligencia. El atentado de Niza ha permitido algunas minorías identitarias hacer su cruzada:

 

 

Un chalado, en nombre de unas creencias religiosas, cree que tiene el mandato divino de decidir sobre la vida de los otros y como respuesta a la violencia de quien cree tener el mandato humano de decidir sobre terceros países. Y así estamos desde que el ser humano dice que lo es. Por suerte, los chalados del bando ideológico contrario ahora se conforman con la agresión intelectual.

 

 

3- La muerte en directo y en horario infantil

Se veía venir que pasaría. Desde que algunas televisiones decidieron volver a transmitir corridas de toros, era cuestión de tiempo ver morir a un torero en directo. Y eso pasó ahora hace justo una semana. Víctor Barrio murió en la plaza de Teruel después de que el toro le clavara uno de los cuernos en el pecho.

Y como eso de los toros lo hacen por la tarde, este tipo de transmisiones van en horario infantil. Y pasa lo que pasa...

 

 

 

A mí no me gustan las corridas de toros. Nada. Considero que marear a un pobre animal hasta matarlo no es arte sino una herencia de cuando los humanos todavía éramos más salvajes que ahora. En cambio me gustan las motos. Y hace poco, también en horario infantil, vi cómo moría Jaume Salom en el circuito de Montmeló. O sea que, reflexionemos mucho sobre según qué argumentos. Yo el primero...

4- Y llegan los insultos

Una parte del debate mediático sobre la muerte de Barrio ha sido el tema del horario infantil, sí, pero nada comparado con el combate sin piedad que protagonizaron en twitter los antitaurinos y los pro toros. A mí, que como ha quedado claro, no me gustan nada los toros y no entiendo cómo puede haber gente que le guste este espectáculo, tampoco me gustan ni entiendo reacciones como estas:

 

 

Eso no son opiniones, es odio. Odio sectario. Y sé que escribiendo eso me juego recibir una somanta de insultos que no me los acabaré, pero es que no entiendo esta reacción tan poco humana de quién se llama humano y defensor de la vida de los animales.

A parte de tuits como estos, también ha circulado mucho un post en Facebook de un profesor que firma con nombre, los dos apellidos y pone su foto...

 

 

Por suerte, nunca tuve un maestro así. Y, también por suerte, nunca escucharé nada de este rapero:

 

 

Vamos ahora al lado de los defensores del torero. O, para ser más concretos, los que criticaban la reacción de los antitaurinos. Por ejemplo el televisivo Frank de la Jungla, a quien por cierto, le cayó de todo por tuitear eso:

 

 

Otros fueron más contundentes, como Carlos Herrera en la COPE...

 

 

Y otros fueron más pintorescos..

 

 

5- ... pero también han habido reflexiones menos viscerales

No hay que ir en los extremos para manifestar tu postura a favor, en contra o medio-medio. Las cosas también se pueden decir sin querer la muerte de todos los toreros y todas sus familias y sin querer exactamente lo mismo, pero para los antitaurinos.

Le dejo algunos ejemplos como el de "nuestra" Diana López en El Nacional, la reflexión crítica en el blog Sociedad Anónima y la reflexión mediática de Juan Soto Ivars en El Confidencial, precisamente sobre las consecuencias que puede tener para el profesor de quien más arriba he colgado su post en Facebook haber publicado lo que publicó...

6- Y en medio de todo, aparece la Nestlé

Cosas que pasan en el mundo mediático, que un toro mata a un torero y la cosa acaba afectando a una campaña de la Nestlé. ¿Qué sucedió?

Bien, pues primero mirémonos un pequeño resumen de las opiniones que sobre la muerte de Víctor Barrio expresó JPelirrojo, un youtuber con más de un millón de seguidores en su canal de vídeo y 400 mil seguidores en twitter:

 

 

Y, ¿qué tiene que ver un youtuber con Nestlé? Pues eso:

 

 

Efectivamente, el señor JPelirrojo fue contratado como imagen de la campaña 2016 de los helados Maxibon, un producto del grupo suizo. Alguien les convenció de que el youtuber serviría a la marca para entrar en el segmento de potenciales consumidores de este producto. Y lo fue hasta que en la red empezó una campaña contra Nestlé en protesta por las opiniones de JPelirrojo vistas más arriba. Total, que al final...

 

 

 

7- La impunidad de un artículo racista

¿Le apetece leer un artículo racista? Pues aquí tiene uno:

 

 

¿Quiere leer ahora unos titulares banalizando el nazismo y a sus defensores?

 

 

Y, de propina, la reacción de un miembro de la iglesia...

 

 

¿La Guardia Civil y la policía, que investigan los tuits contra el torero y que detienen gente que dice barbaridades en twitter contra las víctimas de ETA, no tienen nada que decir al respecto? ¿Cuál es el criterio? ¿Dónde está la línea? ¿Si es delito despreciar a las personas asesinadas por parte de unos fanáticos descerebrados, defender el nazismo no lo es?

8- De pirómanos y bomberos

Silvia Taulés publicó en El Español una pieza cogiendo el caso del camarero que se negó a servir un café con leche a Quimi Portet como excusa para hablar de las denuncias y quejas que hacemos los catalanes cuando se vulneran nuestros derechos lingüísticos:

 

 

9- Las reacciones no fueron amables

Naturalmente, todo el mundo tiene derecho a opinar lo que quiera. Y, por lo que hemos visto más arriba, también los defensores del nazismo. Y todo el mundo tiene también derecho a manipular y mentir como crea conveniente. El problema es que hacerlo abre la puerta a recibir todo tipo de improperios...

 

 

No defiendo que mucha gente se haya dedicado a insultar a la señora Taulés. Y, le diré más, condeno estos insultos. Ahora bien, eso no impide que piense que una pieza tan provocadora buscaba precisamente este efecto para generar eso tan bonito que llamamos clickbaiting. Vaya, que es mi opinión y quizás me equivoco, pero creo que este es un caso de quien provoca un incendio en el bosque para 1/ poder decir "huy, alguien ha provocado un incendio" y 2/ poder decir "voy a llamar a los bomberos que, casualmente, soy yo misma".

10- Un pie de foto IN-SU-PE-RA-BLE

Lo publicó El Correo. Y es una manera relajada de acabar con el resumen mediático de una semana mediáticamente muy intensa y complicada... ¡¡¡Buena semana!!!

 

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