Ejemplo 1: Hazteoir.org se define como "una comunidad de ciudadanos activos que busca promover la participación de la sociedad en la política". Dicho así, suena bien, ¿verdad?

Su estrategia es tomar un tema que los ofende ideológicamente o moralmente y poner en marcha una campaña de presión hasta que consiguen evitar o eliminar lo que les molesta. ¿Y qué les ofende y les molesta? Bien, observe algunos de sus últimos éxitos...

La última campaña de esta organización ha sido recoger firmas contra este anuncio de El Corte Inglés:

El anuncio formaba parte de una campaña con un montón de situaciones cotidianas entre padres e hijos. A los señores y señoras de Hazte Oir sólo les ofendió este en concreto. Según ellos (y ellas), esta "idea extraordinariamente grave" que "quiere destruir a la familia" pretende sacar a los niños "el derecho de tener un padre y una madre".

Bien, dejando de lado que este anuncio quiera hacer lo que ellos (y ellas) dicen que quiere hacer, que consiga hacerlo y que quiteel derecho de no-se-sabe-quien a tener no-se-qué, el caso es que 21 mil firmas han conseguido que El Corte Inglés lo haya retirado de Youtube.

Los grandes almacenes dicen que lo han hecho porque se les habían acabado los derechos musicales del anuncio. Hazte Oir dice que han sido ellos y su campaña. Uno de los dos miente. Pero volvámos a las 21 mil firmas.

La cifra es tan elevada que significa al 0,045% de los españoles. Por lo tanto, esta ínfima calidad de personas han conseguido impedir, en nombre de sus ideas tan respetables como evidentemente minoritarias, que el 99,955 de los españoles vean un anuncio que quizás no sólo no les ofende sino que lo encuentran original. ¿Cuál es su secreto? Que están organizadas. Y eso les permite con un 0,045% de apoyos imponer sus ideas a la inmensa mayoría.

¿Eso es democrático? Sí. Te unes, protestas, presionas, se hacen eco de tu demanda y tema resuelto.

Como sería también democrático que el 99,955% de los ciudadanos iniciaran una campaña para prohibir Hazte Oir y encarcelar a sus responsables, ¿no?

Ejemplo 2: Colombia. Gobierno y guerrilla firman un acuerdo de paz que pone fin a 50 años de una guerra civil con 260 mil muertos, decenas de miles de desaparecidos, 7 millones de desplazados y todo lo que eso implica en la vida de tres generaciones de colombianos.

Evidentemente todo el mundo que ha sufrido tiene derecho a odiar al otro bando. O a los dos. Pero la paz se construye perdonando y con generosidad. Y eso es tan terrible como necesario. Porque si tenemos que pasar todas las cuentas pendientes, nunca acabaremos. Porque en una guerra todo el mundo sobrepasa la barbaridad y porque siempre hay alguien que dirá tener un agravio. Porque el dolor sólo se puede mitigar haciendo lo posible para que nadie más sufra lo que has sufrido tú.

Y así fue como gobierno y guerrilla decidieron que la mejor manera de sellar la paz era que los colombianos la votaran. Y ha ganado el no. Muy democrático, efectivamente. Pero, ¿es justo oponerse a un acuerdo de paz? ¿Entre la guerra y la paz, es mejor la guerra? "Bueno, es que este acuerdo no me gusta", dicen muchos de los que lo han rechazado. Bien, pero si los que combatían le daban apoyo como manera de dejar de matarse, ¿usted tiene derecho a evitarlo?

Ejemplo 3: Hungría. El primer ministro Víktor Orbán, cada día más xenófobo, convoca una consulta con la siguiente pregunta: "¿Quiere que la Unión Europea pueda imponer reubicaciones obligatorias de ciudadanos no húngaros en Hungría, incluso sin la aprobación del Parlamento"?.

Esto traducido sería: "la UE nos impone unas cuotas de refugiados que no nos gustan porque nos molestan los extranjeros y no las pensamos cumplir, ¿verdad que no?". El resultado del referéndum de este fin de semana ha sido de un 98% de los participantes diciendo que nada de cuotas, pero... sólo ha votado poco más del 40% y, por lo tanto y según las normas acordadas, el resultado no es válido ya que no ha llegado al 50%.

¿Qué es más democrático, tener en cuenta la voz del 60% del electorado que no ha ido a votar o la del 98% del 40% que si que ha ido?

¿Después de unas elecciones, quién gobierna, el partido que saca más votos de entre los electores que ejercen su derecho o lo decide quién no participa? Dicho de otra manera, ¿un partido puede tener mayoría absoluta y hacer lo que le plazca obteniendo solo un 20% de apoyo del electorado total? O sea, con un 80% en contra. ¿Eso es democrático?

Ya le digo que no tengo las respuestas, pero en una Europa donde aumenta la cifra de gente que vota partidos xenófobos, totalitarios o partidarios de una democracia dudosa, cada vez tengo más preguntas sin respuesta...

¿Te ha parecido interesante este artículo? Para seguir garantizando una información comprometida, valiente y rigurosa, necesitamos tu apoyo. Nuestra independencia también depende de ti.
Suscríbete a ElNacional.cat