La espera hasta la noche del próximo domingo 25 de septiembre está resultando entretenida. En primer lugar, una serie de acontecimientos, todos ellos dignos de figurar en el camarote de los hermanos Marx, no sabemos la influencia que podrán tener en los comicios autonómicos en Galicia y Euskadi. En segundo lugar, pasar revista a algunos de estos acontecimientos nos resultará entre patético y ridículo, con el toque de astracanada a la que parece difícil que la política doméstica se sustraiga. Veamos:

1) El asunto Soria-De Guindos es una mentira integral, de cabo a rabo. Es además una muestra del morro de la élite burocrática del Estado que, de reojo, hemos visto cómo se reparte, como un puro botín, jugosos puestos de trabajo, tan bien pagados como previstos de la coraza de la impunidad y de la irresponsabilidad. El fenómeno era la trampa Soria-De Guindos, pero la causa profunda es la patrimonialización del Estado a favor de unas castas funcionariales extractivas, sustraídas a todo control.

2) El gambito de dama, no cabe otra denominación tratándose de Rita Barberá. Cobijada también por el Partido Popular en pleno, ahora en su retiro dorado en el Grupo Mixto del Senado, pase lo que pase, hasta 2019 cobrará más de 1.200.000 pesetas. ¿Verdad que en pelas suena todavía mucho peor?

La esperpéntica comparecencia de Homs ante un Tribunal Supremo que, saltándose la Constitución, le amenaza con detenerlo si no se presenta, hace perder puntos de democracia en la falsamente autodenominada nación más antigua de Europa

3) La esperpéntica comparecencia de Homs ante un Tribunal Supremo que, saltándose la Constitución, le amenaza con detenerlo si no se presenta y sin haber pedido el suplicatorio (la conminación inconstitucional, pero conminación, no puede esconder una comparecencia judicial no voluntaria) en la Alta Cámara hace perder puntos de democracia en la falsamente autodenominada nación más antigua de Europa.

4) Con la siempre permanente e inestimable colaboración del PNV resulta que ahora dictamina el lehendakari en funciones y candidato a repetir mediocridad, que la independencia es imposible. ¿Es imposible o inconveniente para sus intereses? Convendría aclararlo. Ya no vale decir que no lo hemos entendido.

5) El partido de los sin-nombre avanza implacable. Todas las denominaciones están cogidas. ¿El Ministerio del Interior, yendo más allá de sus funciones registrales de los partidos al solo efecto de publicidad, se negará a inscribir incluso a un partido que se llame "partido"? Hay que reconocer sin embargo que los antes convergentes se lo ponen fácil al ministro que compra falsedades a 1.500.000 € (250.000.000 pesetas) la unidad. ¿No habría malversación? Calla, no, que en la reforma penal de 2015 los populares dejaron sin contenido este delito.

6) El nombramiento (frustrado finalmente) de Olga Tomàs, como directora de la Hisenda catalana, ha descubierto a una persona, no sólo relacionada con los negocios de pluriimputado Oriol Pujol, sino imputada ella misma en una de las piezas del caso ITV. Ha quedado sobre la mesa el nivel del escrutinio desplegado por los proponentes en el proceso de selección de un cargo tan relevante como es la dirección de la Hisenda catalana. Alguien tendría que dimitir. Si se quiere demostrar que disfrutamos de una administración responsable, claro. Para ser la de siempre, la verdad, no hace falta.

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