Empiezan a mandar las mujeres en el Vaticano. Curiosamente, la presencia a alto nivel de mujeres tomando decisiones en la Santa Sede coincide con un cisma en la Iglesia Católica, que directamente no es provocado por ningún asunto femenino, pero que tiene relación. Los hechos que se han concatenado son los siguientes: el Papa acaba de nombrar un alto cargo vaticano y ha escogido a una religiosa salesiana, Alessandra Smerilli, para gobernar una estructura dedicada a ecología, economía, seguridad, migraciones y refugiados. Una perla a ojos del Papa y uno de los dicasterios que más le interesa mantener (es nuevo y fue una idea de su predecesor, el papa Francisco). Sor Alessandra Smerilli es, por lo tanto, la nueva prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, un galimatías de nombre para definir un ministerio social vaticano de enorme importancia. Con este nombramiento, el papa León XIV escoge a la tercera mujer en la cúspide de la estructura.
En la misma semana, los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X han incurrido ipso facto en la excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica por haber cometido "un acto de naturaleza cismática". Este acto ha ocurrido en Écone, en Suiza, y consiste en haber consagrado a 4 sacerdotes sin mandato pontificio. La consagración episcopal de presbíteros sin mandato pontificio ha sido un acto que ha atentado contra la voluntad del Papa.
Ya desde la época del papa Pablo VI los lefebvrianos, como se les conoce, estaban manteniendo conversaciones con Roma para evitar romper con la comunión, y ha habido aproximaciones y concesiones por parte de Roma, pero finalmente no han dado fruto. El francés Lefebvre fundó este grupo (Fraternidad Sacerdotal San Pío X) en los años 70 oponiéndose a gestos de modernidad. No era solo un tradicionalista retorno al latín como lengua litúrgica única, sino el rechazo a posiciones que no aceptaban ningún diálogo con el mundo (y naturalmente ningún diálogo con otras confesiones cristianas y mucho menos con otras religiones).
Esta Sociedad no era un apéndice suizo minoritario: tenía capilaridad en decenas de países, y muchos laicos se adhirieron a ella. Ahora, si quieren, pueden hablar con los obispos de las diócesis donde están y ver cómo pueden reintegrarse a la comunidad eclesial.
Esta mano firme de León XIV es la que no acepta pasos atrás en la sinodalidad, esta manera de proceder que busca procesos compartidos y toma de decisiones colegiada
El papa León y su pragmatismo americano habían ido advirtiendo a los superiores de esta sociedad que si volvían a ordenar obispos de manera ilícita incurrirían en un cisma. El papa esperaba un gesto que no ha llegado. Esta mano firme de León XIV es la que no acepta pasos atrás en la sinodalidad, esta manera de proceder que busca procesos compartidos y toma de decisiones colegiada. Entender así el gobierno implica escuchar, y el Papa ha visto cómo los obispos suizos disidentes no le han querido escuchar.
Mientras tanto, León ha escuchado a sus colaboradores y ha decidido poner en la cúspide a sor Alessandra Smerilli. Con ella ya son 3 las mujeres que mandan en el Vaticano: Brambilla, Alvarado y Smerilli.
Es insólito, histórico y significa que el pontífice americano es un hombre consecuente. Dijo que la mujer necesitaba espacios y visibilidad en la Iglesia, y lo está facilitando. La reverenda en cuestión es una religiosa salesiana, Hija de María Auxiliadora o F.M.A, según las siglas. Hasta ahora era secretaria y su jefe era un cardenal. El Papa ha decidido que para tomar decisiones no hace falta ser cardenal. Se escribe fácil y cabe en una línea, esta frase, pero tiene una profundidad muy relevante, porque en el fondo esta ruptura supone aceptar que no hace falta ser hombre presbítero ordenado ni cardenal para asumir un alto cargo en la Santa Sede.
Smerilli no estará sola. Su número dos es el proprefecto del dicasterio, el cardenal Baggio. El reconocimiento del liderazgo de esta mujer marcará una línea a emular. Smerilli es economista, tiene 51 años y sobre todo es una mujer naturalmente competente que todo el mundo valora por su disponibilidad y su enfoque inclusivo, intentando que nadie quede en los márgenes. Desde la covid hasta hoy, la religiosa ya había actuado como directora ejecutiva, reorganizando la estructura del dicasterio. Smerilli es una mujer que cree que la Iglesia debe escuchar, debe estar en diálogo y debe colaborar. Lección de la semana vaticana: la manera unilateral de los lefebvrianos suizos tenía los días contados. El tenaz modo de gobernar colegial de la religiosa italiana se impone.