El corazón, o las entrañas, son el núcleo de las conexiones, el amor incondicional, la atención al otro y la compasión entre personas. Existe una rama de la filosofía y de la teología, la agapología, que estudia la naturaleza, el significado y el impacto del amor incondicional, conocido en griego antiguo como ἀγάπη. Analiza el amor desde una perspectiva ética, religiosa e interpersonal, explorando cómo este sentimiento influye en las relaciones humanas y la creencia. Agápē es el término para describir un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el amante tiene en cuenta solo el bien del ser amado. Los primeros cristianos lo emplearon para referirse al amor especial por Dios, al amor de Dios para con la humanidad.
Existe una lógica oculta y misteriosa del amor como fenómeno ontológico. Lo ha explicado en Barcelona el filósofo Lenart Škof. Escuchándolo, he entendido que, si cruzamos los campos de la filosofía, la espiritualidad y la investigación contemporánea en fenómenos psi (también conocidos como paranormales), podemos explorar los márgenes y descubrir que, a lo largo de la historia de la religión y de la ciencia occidental, los acontecimientos mágicos y milagrosos han sido demasiado a menudo relegados al dominio de la fe o de la superstición y casi completamente desestimados.
La agapología es capaz de canalizar nuestros anhelos más profundos en el funcionamiento del amor que une a las personas y a los seres vivos, cura las heridas, y nos protege y alimenta
Bajo el título “Respiración y corazón — La agapología como cuna de la religión”, Škof explora la relación entre respiración, corazón, amor y experiencia religiosa desde una perspectiva filosófica e intercultural. Škof es profesor de Filosofía y Estudios Religiosos, director del Instituto de Estudios Filosóficos y Religiosos del Science and Research Centre Koper de Eslovenia y decano de la Alma Mater Europaea University. El pensador esloveno defiende que, basándonos en reflexiones filosóficas, espirituales y teológicas sobre la ontología del fondo, la agapología es capaz de canalizar nuestros anhelos más profundos en el funcionamiento del amor que une a las personas y a los seres vivos, cura las heridas, y nos protege y alimenta. La genealogía de la vida se revela como la agapología de la energía-amor.
Comparto la esperanza de que la colaboración científica entre la filosofía, la teología (y la espiritualidad) y la ciencia continúe acercándose en el futuro, en cuestiones que nos conectan e incluso nos ligan a través de las coordenadas y campos conocidos y aún desconocidos de nuestro universo. El Papa dará a conocer pronto su primera encíclica, y estos conceptos emergerán en ella, sobre todo relacionados con una inteligencia artificial que lo tiene todo, pero quizás no lo más esencial. El corazón, por ejemplo.