Toyota ha demostrado ya en muchas ocasiones que buena parte de su éxito a nivel mundial no llega tan sólo por su amplia gama de modelos o por su apuesta por aplicar las tecnologías más novedosas en sus motores, sino que los japoneses han hecho de sus avances en tecnología aplicada a la seguridad uno de sus puntos fuertes.

A diferencia de lo que ocurría hace ya muchos años, hoy en día los coches son mucho más seguros en todos los sentidos, tanto en lo que se refiere a seguridad respecto a posibles accidentes y a las consecuencias de éstos sobre los ocupantes cómo, sobre todo, en cuanto a la prevención de estos accidentes,

 

Así, hoy en día ya no hace falta acudir a las marcas más premium del mercado para poder contar en el coche con asistentes a la conducción como al detector de fatiga, el control de estabilidad, el asistente de frenada en caso de emergencia o el asistente de mantenimiento de carril.

El nuevo avance de Toyota en materia de seguridad activa: un volante hinchable

En el caso de Toyota, todos los modelos nuevos de la marca japonesa ya incorporan, dependiendo del acabado, eso sí, este asistente de mantenimiento de carril. Un asistente que, como bien saben lo que ya tienen un modelo con él, cuando detecta que el coche no está siguiendo la trayectoria que debería seguir en su carril, emite un sonido cuando calcula el coche se va a desviar de lo marcado por la vía. Por otro lado, también puede emitir una vibración en el volante, intervenir en él e, incluso, en caso de posible accidente, corregir el rumbo.

Un asistente muy interesante que incorporan ya muchos Toyota así cómo otras marcas pero que, según la marca japonesa, se podría mejorar. Entre otras cosas porque consideran que este tipo de sonidos o avisos en muchos casos pueden distraer aún más al conductor.

Es por eso que, sin que sea un proyecto que esté en marcha, el fabricante ha registrado en la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos, la USPTO, un nuevos sistema que podría ser la evolución de este asistente.

 

Un sistema que se basa en un volante que pueda variar su diámetro que, eso sí, en caso de posible accidente, se combine también con el sistema que corrige el rumbo de manera automática.

La idea es sencilla: el volante rebajaría su tamaño en el momento en el que el vehículo no se mantuviera en la trayectoria correcta dentro de un carril. Un sistema que además se complementaría también con otro que, en este caso, desinflaría la parte derecha o izquierda del volante en función de la dirección errónea que estuviera tomando el coche.

De momento en Toyota siguen trabajando en ello y es un proyecto de futuro, pero que ya esté registrado en la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos es una muestra de que los japoneses se están tomando en serio este nuevo sistema.