Por mucho que, como ha ocurrido siempre, todos y cada uno de los fabricantes tener como su principal objetivo lograr unas buenas cifras de ventas, no es que sea precisamente ningún secreto que en los últimos años han sido muchas las marcas que han empezado a colaborar con otras para reducir los costes de fabricación de sus coches.
Es más, el hecho de que cada vez existan más conglomerados de marcas, más gigantes de la industria del automóvil, provoca que la inmensa mayoría de modelos que forman parte de estos gigantes acaben teniendo la misma tecnología.
Buenos ejemplos de ellos son el grupo Stellantis, con marcas como Peugeot, Citroën, Opel o Fiat, entre otras, el Grupo Volkswagen, con Volkswagen, Seat, Audi o Skoda, así como alianzas como la de Renault, Mitsubishi y Nissan.
Por otro lado, cabe también tener en cuenta que más allá de las combinaciones propias dentro de los grupos, hay marcas que se ponen en contacto con otros fabricantes para acabar diseñando plataformas conjuntas que permitan diseñar modelos muy diferentes a nivel estético pero muy similares a nivel técnico. Y eso es lo que tenían en mente hacer en Volkswagen con Renault.
Volkswagen se desmarca de Renault
La idea que tenían estos dos fabricantes será la de compartir el desarrollo de la fabricación de una plataforma que les permitirá poner a la venta coches eléctricos pequeños y muy baratos, con un rango de precio que rondará los 20.000 €. En el caso de Renault, este proyecto no es otro que el futuro Twingo eléctrico, un modelo que se quedaría por debajo en cuanto a costes respecto al Renault 5 y que apunta a convertirse en uno de los modelos más vendidos en Europa en los próximos años.
Un modelo que en teoría debería haber compartido plataforma con el futuro Volkswagen ID.1, el eléctrico más pequeño de la marca alemana pero que, tras la ruptura de las negociaciones de los dos fabricantes, se trata de ahora de un proyecto que se ha quedado en un cajón, congelado hasta nuevo aviso.
Así, los planes de la marca alemana pasan por, o por un lado desarrollar una plataforma propia algo que acaba siendo muy costoso y que implica no poder poner un precio tan bajo, o buscar una nueva alianza con un fabricante externo de cara a minimizar costes. Lo que parece evidente es que esta ruptura abre aún más la puerta a que marcas como Dacia o MG sigan explotando sus coches baratos.