El auge de los SUV compactos con aspiraciones deportivas ha dado lugar a una generación de modelos donde la imagen pesa tanto como la técnica. En ese escenario, el Peugeot 408 ha irrumpido con una propuesta que no deja indiferente y que, para una parte creciente del público, representa una alternativa más atractiva desde el punto de vista estético al Cupra Formentor. No se trata únicamente de una cuestión de gustos, sino de una forma distinta de entender el diseño y la identidad dentro de un segmento cada vez más homogéneo.

El 408 no encaja del todo en las categorías tradicionales. No es un SUV al uso, pero tampoco una berlina convencional. Esa ambigüedad juega a su favor, ya que le permite desmarcarse visualmente de la mayoría de sus rivales directos. Su silueta fastback, baja y afilada, transmite movimiento incluso en parado, con una presencia que resulta más elegante que agresiva y que conecta con quienes buscan un vehículo con carácter sin necesidad de recurrir a excesos formales.

No es ningún secreto que Peugeot ha convertido el diseño en uno de los pilares de su estrategia reciente. En el caso del 408, esa apuesta se materializa en unas proporciones muy estudiadas, una zaga elevada y unos pasos de rueda marcados que refuerzan la sensación de solidez. El frontal, con una firma luminosa muy reconocible, aporta identidad y coherencia a un conjunto que huye de modas pasajeras y busca perdurar en el tiempo.

Una experiencia pensada para convivir con el día a día

Más allá de su impacto visual, el Peugeot 408 ofrece una experiencia coherente cuando se analizan aspectos como el interior o el planteamiento general del modelo. El habitáculo mantiene la filosofía i-Cockpit, con una disposición envolvente que refuerza la conexión entre conductor y vehículo. La digitalización está presente, pero integrada de forma natural, sin generar una sensación de saturación tecnológica.

Peugeot ha renovado un 408 que sigue siendo una opción diferente y atractiva

La calidad percibida transmite cuidado por el detalle y una clara intención de posicionarse en un escalón superior dentro de su categoría. Materiales bien elegidos, ajustes sólidos y una atmósfera moderna contribuyen a crear un entorno agradable para el uso diario. En este sentido, el 408 no sacrifica confort en favor de la estética, algo que resulta clave para un modelo con vocación polivalente.

La habitabilidad responde a lo esperado en un vehículo de su tamaño, con plazas traseras aprovechables y un maletero que cumple tanto en capacidad como en accesibilidad. Llama especialmente la atención que, pese a su silueta coupé, no penaliza de forma notable la funcionalidad, demostrando que el diseño y la practicidad no tienen por qué estar enfrentados.

Una alternativa con personalidad frente al Formentor

Al compararlo con el Cupra Formentor, el Peugeot 408 deja clara su filosofía. Mientras el modelo español apuesta por una estética más agresiva y una narrativa claramente deportiva, el francés se inclina por una deportividad más emocional y sofisticada. Esa diferencia no lo hace mejor ni peor, sino distinto, y precisamente ahí reside su mayor valor.

Peugeot 408
El nuevo Peugeot 408 destaca por diseño, su mejor arma

El comportamiento dinámico del 408 está alineado con ese planteamiento. Prioriza el equilibrio, el confort y la estabilidad, ofreciendo una conducción segura y refinada que invita a recorrer kilómetros sin esfuerzo. No busca ser radical ni transmitir sensaciones extremas, sino ofrecer confianza y agrado en cualquier contexto, desde el tráfico urbano hasta los viajes largos por carretera.

Por otro lado, la disponibilidad de versiones electrificadas refuerza su posicionamiento como un modelo actual y coherente con las nuevas demandas del mercado. Estas variantes aportan un valor añadido en términos de eficiencia y uso cotidiano, sin alterar la esencia del vehículo ni su propuesta estética.

En conjunto, el Peugeot 408 se ha convertido en una opción especialmente atractiva para quienes valoran el diseño, la identidad y una experiencia equilibrada. Frente al Cupra Formentor, representa una alternativa más estilizada y emocional, capaz de seducir no solo por lo que ofrece, sino por cómo lo hace. Esa capacidad para conectar a nivel visual y sensorial es, para muchos, su mayor argumento.