Comprar un Toyota suele parecer la decisión segura. La marca japonesa ha construido una reputación difícil de discutir. Sin embargo, no todo el mundo quiere conducir lo mismo. Y en este sentido, muchos expertos señalan al Mazda CX-30. El SUV ofrece una fórmula honesta, moderna y con pocas concesiones a las modas mecánicas, y con la garantía de fiabilidad japonesa. Ahí empieza su atractivo. La elección tiene bastante sentido práctico.
Mazda ha tomado un camino peculiar. Mientras otras marcas reducen motores y añaden pequeños turbos, el CX-30 utiliza un gasolina atmosférico de 2,5 litros. El bloque desarrolla 140 CV y recibe ayuda de un sistema microhíbrido. La etiqueta ECO llega sin enchufes y sin una mecánica especialmente rebuscada. Para muchos talleres, esa sencillez inspira confianza. Mazda prefiere nadar contra la corriente.

Refinado, elegante y eficiente
El CX-30 tampoco pretende salir quemando rueda en un semáforo. Mazda busca una respuesta suave y un comportamiento agradable. El cambio manual de seis marchas permite disfrutar más de la conducción. Los 238 Nm ayudan a mover el conjunto con soltura. El consumo oficial queda en seis litros. Son cifras sensatas para un coche pensado para durar y viajar. El conductor recibe sensaciones más naturales.
El precio termina de poner la guinda. Mazda anuncia el modelo por 27.170 euros al contado o 25.770 euros financiados, frente a los 30.086 euros de tarifa. La financiación propone 36 cuotas de 149 euros, aunque exige una entrada importante y un último pago elevado. Por eso, debes mirar la letra pequeña antes de decidir. El descuento cambia mucho la película.

Tecnología y mucha conectividad en el equipamiento
A cambio, recibes un SUV que parece más caro de lo que cuesta. El habitáculo transmite cuidado, los mandos ofrecen una presentación ordenada y la carrocería mantiene proporciones elegantes. El maletero dispone de 430 litros y puede superar los 1.400 al abatir los asientos. Puedes viajar, hacer compras o cargar equipaje sin jugar al Tetris. La practicidad acompaña así a la elegancia.

Mazda tampoco obliga a subir varios escalones para conseguir lo necesario. El acabado Prime-Line incorpora faros LED, cámara trasera y control de crucero adaptativo. La pantalla de 10,25 pulgadas reúne el sistema Mazda Connect. Android Auto y Apple CarPlay funcionan sin cables. Alexa, los seis altavoces y los retrovisores calefactables completan una dotación bien pensada.