Durante años, Hyundai fue considerada una alternativa racional frente a las marcas europeas. Esa etapa ha quedado atrás. La firma coreana ya no compite únicamente mediante garantía o precio. Sus eléctricos buscan destacar por diseño, autonomía y tecnología. El siguiente paso consiste en conquistar a familias dispuestas a pagar por un automóvil exclusivo.
Ahí aparece el Hyundai IONIQ 9. Es el modelo más grande y ambicioso de su gama eléctrica. No pretende ser solamente un SUV con tres filas. Busca funcionar como un salón rodante. Su habitáculo puede configurarse con seis plazas individuales y soluciones pensadas para descansar durante desplazamientos largos.

Hyundai mejora el IONIQ 9
La dotación añade cámara de 360 grados y sensores delanteros, laterales y traseros. Incluye frenada automática, vigilancia del ángulo muerto y aparcamiento remoto. También incorpora llave digital 2.0. Estas funciones resultan útiles en un vehículo enorme, sobre todo al maniobrar dentro de aparcamientos estrechos.
El paquete Swivel instala butacas giratorias en la segunda fila. El paquete Relax utiliza asientos reclinables. Ambos incorporan una consola central deslizante que puede acercarse a los pasajeros posteriores. La distribución permite conversar, acceder a objetos personales y adaptar el interior a necesidades familiares.
Hyundai ha actualizado el modelo poco después de lanzarlo. La competencia eléctrica avanza demasiado rápido. El acabado básico incorpora de serie un paquete tecnológico que antes era opcional. La versión de entrada deja de transmitir la sensación de ser un escalón recortado.
La estructura comercial cambia. El anterior TECHNIQ pasa a llamarse CENTRIQ y estrena calefacción para los asientos de la tercera fila. Por encima continúa el UNIQ. Hyundai busca que quienes viajen detrás reciban el mismo cuidado que los ocupantes.
El nuevo Blackline corona la gama. El negro domina la carrocería, las llantas y elementos interiores. Añade un techo panorámico de cristal, opcional en los demás acabados. Las dos versiones superiores pueden incorporar cámaras exteriores para sustituir los retrovisores tradicionales y reforzar su ambiente futurista.

No será barato, pero pocos ofrecen tanto lujo
La oferta mecánica mantiene tres alternativas. El acceso utiliza un motor trasero de 218 CV y ofrece 620 kilómetros de autonomía. Después aparecen dos variantes con tracción total y 307 o 435 CV. La más potente queda asociada al Blackline y puede recorrer 600 kilómetros.
Todos los acabados reciben la nueva generación del sistema eCall. También incorporan cierre automático cuando el conductor se aleja y una advertencia si el portón permanece abierto. Son detalles pequeños, pero mejoran la convivencia con un coche pensado para transportar personas y equipaje.
El Blackline cuesta 89.950 euros en Alemania. Los precios españoles no se conocen. No será accesible, pero tampoco pretende serlo.