Como bien saben en todas y cada una de las marcas de peso en Europa, el conflicto entre Rusia y Ucrania no ha hecho otra cosa que agrandar aún más la crisis de la industria. Y es que, como está ocurriendo en otros tantos segmentos, las derivadas de la guerra han supuesto un incremento de precios así como falta de stock y problemas a la hora de producir y fabricar ciertos modelos.
Por otro lado, teniendo en cuenta la sanciones internacionales que se le han impuesto a Rusia, no han sido pocos los fabricantes que han optado por dejar de trabajar en las tierras del país ruso. Uno de ellos es Renault, que si bien es cierto que intentó seguir fabricando modelos en Rusia durante un tiempo, ha optado por dejar todas las tierras presididas por Vladimir Putin.
En este sentido, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta la sanciones internacionales, el mercado del automóvil en Rusia está en un momento realmente complicado. Es por eso que la idea del gobierno ruso no es otra que la de resucitar una marca con mucha historia en sus carreteras y que nació su momento como se está intentando resucitar ahora: de la mano del Estado.
El regreso de la marca rusa Moskvitch pasa por inversiones chinas
Es más, Renault he decidido vender todos sus activos y salir de Rusia lo antes posible, por lo que no sería de extrañar que fuera precisamente esta marca que Rusia quiere recuperar ahora, Moskvitch, la que acabe fabricando sus modelos en las antiguas fábricas de Renault.
Pero para ello antes la marca debe encontrar capital externo. Por mucho que el Estado esté detrás, la marca necesita una inyección de capital más pronto que tarde así como tener al menos uno o dos modelos para poder hacer de la marca una marca realmente potente.
Teniendo en cuenta que ninguna de las grandes marcas occidentales tiene precisamente ganas de aliarse con el gobierno ruso, la marca está buscando capital en China, un país con el que los lazos comerciales de los de Putin son mucho más amables.
Así, la marca que estuvo activa desde 1929 hasta el 2002, parece que volverá la vida esta vez sí como una marca que va a competir en un mercado capitalista global, no como lo hizo durante muchos años estando bajo el paraguas de la URSS.
De momento son muy pocas las informaciones al respecto, pero parece ser que son varios los gigantes de la industria china que estarían dispuestos a echar un cable en este sentido y resucitar a una marca que durante muchos años fue uno de los más potentes en la antigua Unión Soviética.
Veremos, eso sí, si esta nueva aventura del gobierno ruso tiene el éxito que tuvo en su momento hace ya muchas décadas cuando Moskvitch sí que pasó a ser uno de los principales empresas que más trabajo generaba y más beneficios daban al Estado ruso.