Cuando se habla de seguridad vial, la mayoría piensa en velocidad, alcohol o distracciones con el teléfono móvil. Sin embargo, los expertos señalan un factor mucho más básico y a menudo ignorado, como lo es la posición del asiento. Una mala postura al volante puede reducir la capacidad de reacción y aumentar el riesgo de accidente.
Y es que la forma en la que te sientas influye directamente en la forma en la que controlas el vehículo, haciendo que la capacidad de reaccionar ante algo imprevisto sea mayor o menor.
Una mala postura reduce tu tiempo de reacción
Conducir demasiado lejos del volante o excesivamente cerca limita los movimientos y afecta al control del coche. Si estás muy atrás, tardarás más en reaccionar ante un imprevisto, especialmente al frenar o girar.

Por el contrario, si estás demasiado cerca, reduces el ángulo de visión y puedes perder precisión en los movimientos. Además, en caso de accidente, la cercanía al volante aumenta el riesgo de lesiones por impacto. La realidad es que muchos conductores no ajustan correctamente su asiento y conducen en una posición poco segura sin ser conscientes de que lo que están haciendo es un riesgo para ellos y para todos los demás.
Cómo debe ser la posición correcta
Los expertos recomiendan mantener una distancia que permita pisar los pedales con las piernas ligeramente flexionadas, nunca completamente estiradas. El respaldo debe estar lo suficientemente erguido para mantener la espalda apoyada, pero sin rigidez excesiva. Las manos, por su parte, deben alcanzar el volante con una ligera flexión en los brazos. También es importante que la altura del asiento permita tener una buena visibilidad de la carretera sin necesidad de forzar el cuello. La realidad es que estos ajustes no solo mejoran la seguridad, sino también la comodidad en trayectos largos, donde estar en una mala postura es muy doloroso.
Ajustar correctamente el asiento lleva apenas unos segundos, pero puede marcar la diferencia en una situación de emergencia. De este modo, mejorar la postura al volante no requiere tecnología ni inversión, solo atención. Así pues, antes de arrancar, conviene revisar algo tan básico como el asiento. Porque en muchos casos, la seguridad empieza mucho antes de pisar el acelerador.