Durante mucho tiempo, ha existido el mito de que acelerar de forma suave y progresiva ayuda a ahorrar gasolina, y por tanto, también dinero. Un truco que mucha gente todavía utiliza a día de hoy, pensando que es un buen método, aunque los expertos señalan que no tiene un fundamento consistente, y que la realidad es bastante diferente. Porque es mucho mejor mantener una velocidad estable y eficiente, y mantener siempre el motor en unas revoluciones fijas.

En coches de gasolina turbo y diésel, una aceleración demasiado lenta provoca que gaste más combustible de lo habitual por permanecer más tiempo funcionando, y circular durante más tiempo en marchas cortas. Asimismo, se mantiene en un régimen poco eficiente. Así que lo mejor es acelerar con decisión, pero sin brusquedad, subir de marcha relativamente pronto, alcanzar una velocidad deseada de forma eficiente y mantener una velocidad estable durante el trayecto.

También influye el hecho de ahorrar combustible anticipar frenadas, evitar acelerones o frenadas demasiado bruscas, mantener los neumáticos con una presión adecuada siempre y no correr en exceso. En especial, en la autopista, donde la aerodinámica y el viento en contra puede provocar que el consumo de combustible sea más elevado. Siguiendo los consejos de los expertos, rápidamente podrás notar como la gasolina te empieza a durar mucho más tiempo.