El BYD Seal U DM-i no necesita recorrer muchos kilómetros para mostrar sus intenciones. La suspensión es suave. Los asientos acogen bien y el habitáculo transmite calma. Frente al Ford Kuga o el Nissan Qashqai, parece buscar menos deportividad y más bienestar. Para una familia, puede ser la decisión acertada.
También juega en una categoría superior por tamaño. Alcanza 4,79 metros de largo y ofrece una batalla de 2,77 metros. Esto se traduce en buenas plazas posteriores. El maletero de 552 litros permite cargar cochecitos, varias maletas o la compra semanal sin tener que medir cada bulto antes de salir.

BYD no deja de ganar adeptos en Europa gracias a modelos como este
La sensación prémium no depende solamente de los materiales. Todas las versiones incluyen techo panorámico practicable, tapicería de cuero sintético y asientos eléctricos. Estos pueden calentarse o ventilarse. Las llantas de 19 pulgadas completan una imagen contundente. El portón eléctrico evita esfuerzos cuando se llega cargado hasta las manos.
En el centro del salpicadero aparece una pantalla giratoria de 15,6 pulgadas. Es compatible con Apple CarPlay y Android Auto. La instrumentación digital mide 12,3 pulgadas. Hay Head-Up Display, cargadores inalámbricos y equipo de sonido Infinity. Son elementos que muchos rivales reservan para acabados superiores o paquetes opcionales.
Los asistentes tampoco llegan con cuentagotas. Incorpora detección de vehículos en el ángulo muerto y alerta de tráfico cruzado trasero. Esa dotación ayuda tanto en carretera como al abandonar un aparcamiento. BYD ha entendido que la calidad percibida también nace de facilitar pequeñas tareas y reducir el estrés cotidiano.

Tres versiones mecánicas a elegir con hasta 324 CV de potencia
La versión de acceso combina un gasolina 1.5 de 98 CV con un motor eléctrico de 197 CV. El sistema entrega 218 CV y 300 Nm. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos y alcanza 170 km/h. Su batería de 18,3 kWh permite recorrer 80 kilómetros sin gasolina.
Esta configuración emplea tracción delantera y recibe la etiqueta CERO de la DGT. Cuesta desde 31.990 euros. Por encima aparece el acabado Comfort. Mantiene los 218 CV, pero adopta una batería de 26,6 kWh. Gracias a ella aumenta la autonomía eléctrica hasta 125 kilómetros. Su precio comienza en 33.990 euros.
Quien quiera más músculo puede elegir el Design. Utiliza un motor gasolina turbo y dos unidades eléctricas. Una impulsa el eje delantero y otra el trasero, proporcionando tracción total. La potencia conjunta alcanza 324 CV. Homologa 70 kilómetros eléctricos con la batería de 18,3 kWh y cuesta desde 35.990 euros.