Como bien saben todas y cada una de las marcas que se están centrando en el desarrollo en la fabricación de modelos 100 × 100 eléctricos, la autonomía de éstos sigue siendo uno de los argumentos en contra de muchos conductores para dar el salto definitivo a la movilidad eléctrica.

No es que sea precisamente ningún secreto que este problema no existe con los modelos como otros de combustión, ya que, no es que sea tampoco precisamente difícil acudir a una gasolinera y, en cuestión de apenas dos o tres minutos, llenar el tanque de gasolina y poder volver a tener una autonomía de muchos kilómetros en nuestro coche.

No ocurre lo mismo con los eléctricos, que, por mucho que ya existan sistemas de carga rápida, a la hora de planificar largos viajes es mucho más necesario tener en cuenta donde van a estar nuestros puntos de carga. Entre otras cosas porque, si bien es cierto que los últimos años se ha mejorado mucho en este sentido, las autonomías actuales en los coches eléctricos de precio medio oscilar entre los 300 y 400 km, una cifra baja para según qué viajes.

 

En este sentido, también es cierto que son muchos los expertos en este tipo de coches que aseguran que, a no ser que se disponga de la posibilidad de poder instalar un cargador en casa o tener un cargador cercano que sepamos con certeza que siempre va a estar disponible, hoy en día con un coche eléctrico sigue siendo algunos casos una compra arriesgada.

SVOLT tiene preparadas unas baterías con hasta 1.000 kilómetros de autonomía

Es por eso que la inmensa mayoría de marcas que trabajan con este tipo de modelos no hacen otra cosa que buscar alternativas para aumentar así la autonomía de sus eléctricos. Cómo no, los fabricantes de baterías están centradas también en este propósito, especialmente los fabricantes de China, que son los que acaban teniendo la mayor cuota de mercado en este sentido.

Y ha sido precisamente SVOLT la que, en el marco del Battery Day celebrado este pasado 15 de diciembre en Changzhou, donde tiene su sede, ha presentado su nueva batería de iones de litio.

 

Una batería llamada Dragon Armor admite tres tipos de química, la LFP (cátodo de litio-ferrofosfato), que promete una autonomía de 800 kilómetros, H-LMFP (cátodo de ferrofosfato, litio y manganeso), que hace lo propio con 900 kilómetros y la mejor de todas, la NCM (cátodo de níquel, cobalto y manganeso), con hasta 1000 kilómetros de autonomía. Una batería que ya estará presente en algunos modelos a partir de 2023. Modelos que, eso sí, presumiblemente no serán baratos.