Marc Márquez volvió a demostrar en pretemporada que su velocidad natural permanece intacta. El vigente campeón del mundo, con nueve títulos en su palmarés, fue capaz de situarse entre los más rápidos desde el primer momento, reforzando la sensación de que sigue siendo el gran referente de la parrilla. Sin embargo, en el análisis interno de Ducati el optimismo convive con una evaluación más prudente de su estado físico real.

Jorge Lorenzo, buen conocedor de las exigencias de la élite, ha señalado que el Márquez actual no es exactamente el mismo de sus años más explosivos. Sigue siendo temible, preciso y extremadamente completo, pero su pilotaje ha evolucionado. Ya no es aquel corredor que parecía descolgarse en cada curva al límite absoluto. Ahora es más calculador, más fino en la trazada y menos impulsivo. Esa transformación puede interpretarse como madurez competitiva, aunque también responde a un contexto físico distinto.

Un campeón que ha aprendido a gestionar

La evolución del estilo de Márquez es evidente. Tras años marcados por lesiones y procesos de recuperación exigentes, su enfoque ha cambiado. La agresividad extrema ha dejado paso a una conducción más racional, con menos errores y mayor control de riesgos. Desde fuera, ese cambio refuerza la imagen de un piloto completo. Desde dentro, en cambio, se analiza también qué implica a nivel físico.

Marc Márques es consciente de que su físico puede ser determinante

En Ducati no se limitan a valorar el rendimiento en una vuelta lanzada. Los informes técnicos ponen el foco en la capacidad de sostener el esfuerzo en condiciones de carrera. Y ahí surge el principal interrogante. El propio Márquez reconoció al término de los entrenamientos que físicamente no estaba aún preparado para afrontar tandas largas con total garantía. Esa admisión, lejos de ser anecdótica, encendió una señal de alerta moderada en el equipo.

No es ningún secreto que MotoGP exige una resistencia extrema. Las carreras actuales, con motos más potentes y exigentes físicamente, castigan especialmente la parte final. Mantener la concentración y la fuerza en las últimas vueltas puede marcar la diferencia entre ganar o ceder posiciones. Ducati sabe que el campeonato no se decide en una vuelta rápida, sino en la consistencia durante toda la distancia de carrera.

Expectación ante el primer Gran Premio

La Ducati sigue siendo considerada la moto más completa de la parrilla. Su equilibrio general y su capacidad para adaptarse a distintos estilos ofrecen una base sólida. La combinación entre esa maquinaria y un campeón de nueve títulos continúa siendo, sobre el papel, una de las más fuertes del campeonato. Sin embargo, la incógnita física introduce un matiz que no pasa desapercibido.

Lo destacable en este caso es que la duda no afecta al talento ni a la velocidad, sino a la resistencia sostenida. Márquez ha demostrado que puede ser competitivo desde el primer día, pero la exigencia real comenzará cuando las carreras obliguen a mantener el máximo rendimiento sin margen de descanso. La gestión del esfuerzo será clave en las primeras citas.

En Borgo Panigale mantienen la confianza en su piloto, pero también son conscientes de que la temporada es larga y extremadamente demandante. El inicio del campeonato servirá como termómetro definitivo para evaluar si el vigente campeón ha dejado definitivamente atrás cualquier limitación física. Hasta entonces, la combinación entre entusiasmo y cautela define el análisis interno sobre el verdadero estado de Marc Márquez.