La Dirección General de Tráfico ha iniciado un cambio relevante en la regulación de la movilidad que afecta directamente a los vehículos con etiqueta ambiental Cero. Hasta ahora, los coches eléctricos disfrutaban de ciertas ventajas operativas en el uso de infraestructuras reservadas, especialmente en los carriles VAO de accesos metropolitanos. Sin embargo, el nuevo planteamiento estratégico para 2026 modifica ese escenario y elimina algunas de esas excepciones.
El giro responde a una visión distinta del problema de la movilidad urbana. Desde la cúpula del organismo se ha insistido en que la cuestión principal ya no es únicamente la reducción de emisiones, sino la gestión del espacio disponible en las grandes ciudades. La saturación de determinadas vías, incluso en corredores donde se pretendía incentivar la eficiencia, ha llevado a replantear los criterios de acceso.
El documento estratégico publicado para el próximo ejercicio consolida este enfoque. La prioridad pasa a ser el aprovechamiento racional de la infraestructura existente, con especial atención a los puntos de mayor demanda en áreas metropolitanas y accesos a núcleos urbanos.
Los carriles VAO vuelven a su función original
El cambio más significativo afecta a los carriles VAO (Vehículos de Alta Ocupación). Estas vías fueron concebidas para fomentar el uso compartido del automóvil y priorizar el transporte colectivo, permitiendo la circulación de turismos con dos o más ocupantes. Con el impulso a la electrificación, los vehículos con etiqueta Cero podían utilizarlos incluso con un único conductor, una excepción que ahora desaparece.
A partir de la nueva regulación, el criterio de acceso volverá a ser exclusivamente la ocupación del vehículo o lo que indiquen los paneles de señalización variable en cada momento. La etiqueta ambiental deja de otorgar privilegios en este tipo de carriles. En este sentido, todos los turismos, ya sean eléctricos, híbridos o de combustión, quedarán sometidos a la misma norma general.
La medida responde a un desequilibrio detectado en los últimos años. El crecimiento del parque de eléctricos ha incrementado notablemente el uso de los carriles Bus-VAO, reduciendo su eficacia como herramienta de priorización del transporte colectivo. Mientras la circulación en los carriles convencionales ha aumentado en torno a un 10 % respecto a los niveles de 2019, en el carril reservado el incremento ha alcanzado aproximadamente el 22 %, generando episodios de congestión en tramos clave.
El incumplimiento de la norma seguirá considerándose infracción grave, con sanciones económicas fijadas en 200 euros. La DGT pretende así reforzar el carácter estratégico de estos carriles y recuperar su capacidad para mejorar la velocidad comercial del transporte público y de los vehículos compartidos.
Una estrategia más amplia para 2026
La revisión de los carriles VAO forma parte de un paquete más amplio de medidas orientadas a optimizar la circulación en la red estatal. El plan contempla restricciones específicas para vehículos pesados y de transporte de mercancías en fechas y tramos determinados, especialmente durante operaciones especiales o periodos de alta intensidad circulatoria.
También se introducen limitaciones a la celebración de pruebas deportivas y eventos que puedan comprometer la fluidez del tráfico en corredores estratégicos. Por otro lado, se refuerza la gestión dinámica de carriles, incluyendo la posibilidad de habilitar carriles en sentido contrario al habitual cuando la demanda lo requiera.
El documento estratégico incorpora además la prohibición de adelantamientos en tramos con elevada siniestralidad o congestión, así como medidas especiales ante condiciones meteorológicas adversas o en vías con alta presencia de ciclistas. Cabe destacar que todas estas actuaciones comparten un mismo objetivo: maximizar la capacidad operativa de la infraestructura existente sin necesidad de ampliar físicamente la red.
Con este replanteamiento, la DGT consolida un cambio de paradigma en la movilidad. La etiqueta ambiental mantiene su relevancia en otros ámbitos regulatorios, pero deja de ser un elemento diferenciador en el acceso a carriles reservados. El foco se desplaza hacia la ocupación del vehículo y la eficiencia en el uso del espacio, una variable que se sitúa en el centro del debate sobre la movilidad urbana en España.