La Dirección General de Tráfico (DGT) ha intensificado su vigilancia sobre los hábitos al volante con el objetivo de reforzar la seguridad vial en un contexto marcado por la llegada del buen tiempo. Entre las conductas que han comenzado a ser objeto de sanción se encuentra una práctica más extendida de lo que podría parecer: conducir con calzado inadecuado, como las chanclas. Esta acción, frecuente durante los meses estivales, puede acarrear una multa de hasta 200 euros.
Aunque no existe una normativa específica que prohíba de forma literal el uso de chanclas al conducir, la legislación sí contempla la obligación de mantener en todo momento el control del vehículo. En este sentido, cualquier elemento que interfiera en la conducción puede ser considerado una infracción. El uso de calzado que no sujete correctamente el pie o que pueda deslizarse fácilmente del pedal entra dentro de este supuesto, lo que justifica la actuación de los agentes.
Seguridad y control: el criterio clave
La base legal sobre la que se apoya esta sanción se encuentra en el Reglamento General de Circulación, que establece que el conductor debe garantizar su propia libertad de movimientos, un campo de visión adecuado y una atención permanente a la conducción. El uso de chanclas compromete estos factores al reducir la precisión en el manejo de los pedales y aumentar el riesgo de que el pie resbale o se enganche.
Lo destacable en este caso es que no se trata únicamente de una cuestión estética o de comodidad, sino de seguridad activa. Una frenada de emergencia o una maniobra evasiva pueden verse seriamente afectadas por un calzado inestable. Además, en situaciones de calor extremo, la sudoración del pie incrementa aún más la posibilidad de deslizamiento.
La DGT ha comenzado a aplicar estas sanciones tras detectar un aumento de conductas negligentes relacionadas con la conducción en verano. El uso de prendas ligeras o la ausencia de calzado adecuado son factores que, combinados con trayectos largos y altas temperaturas, pueden derivar en incidentes evitables.
Concienciación y prevención en temporada estival
Con la llegada del verano, se incrementa notablemente el número de desplazamientos por carretera, especialmente hacia zonas costeras. Este aumento del tráfico coincide con una relajación en los hábitos de conducción, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar los controles y campañas de concienciación.
Cabe destacar que la sanción por conducir con chanclas no implica pérdida de puntos del carné, pero sí representa una advertencia clara sobre la importancia de mantener unas condiciones óptimas al volante. La DGT insiste en que el conductor debe estar en plenas facultades físicas y contar con el equipamiento adecuado para reaccionar ante cualquier imprevisto.
Por otro lado, esta medida se enmarca dentro de una estrategia más amplia que busca reducir la siniestralidad en carretera durante los meses de mayor movilidad. El uso del cinturón, el respeto a los límites de velocidad y la eliminación de distracciones siguen siendo los pilares fundamentales, pero se añaden ahora aspectos como el calzado o la postura al volante.
En definitiva, la conducción con chanclas pasa de ser una práctica tolerada a una conducta sancionable cuando compromete la seguridad. La vigilancia activa por parte de la DGT refuerza la idea de que cualquier detalle, por pequeño que parezca, puede tener consecuencias relevantes en la carretera.