La rentabilidad de un coche eléctrico no depende solo del precio de compra ni de las ayudas disponibles. La pregunta clave es otra: ¿cuántos kilómetros hay que hacer para que realmente salga a cuenta frente a un coche de combustión o híbrido? La respuesta no es la misma para todos los conductores, pero sí existen rangos bastante claros.
Porque el coche eléctrico se amortiza con uso. Y sin uso suficiente, la rentabilidad se diluye.
El punto de partida: un precio más alto
En la mayoría de casos, un coche eléctrico sigue siendo más caro de comprar que un gasolina o un híbrido equivalente. Incluso con promociones o ayudas, el sobrecoste inicial suele situarse entre 5.000 y 10.000 euros, dependiendo del segmento.
Ese es el dinero que hay que recuperar con el paso del tiempo gracias al ahorro en combustible y mantenimiento. Y ahí es donde entran en juego los kilómetros recorridos al año.
El gran aliado del eléctrico: el coste por kilómetro
Donde el coche eléctrico marca diferencias es en el coste de uso. Cargando en casa, recorrer 100 km suele costar mucho menos que hacerlo con gasolina o diésel. Además, el mantenimiento es más sencillo: menos piezas, menos desgaste y menos visitas al taller.
Este ahorro anual es el que determina cuántos kilómetros hacen falta para que el coche empiece a ser rentable.
Menos de 10.000 km al año: difícil amortizar
Si recorres menos de 10.000 km al año, la rentabilidad económica de un coche eléctrico es limitada. El ahorro anual es pequeño y el sobrecoste inicial tarda muchos años en recuperarse, si es que llega a hacerlo.
En este perfil, el eléctrico puede tener sentido por comodidad, silencio o etiqueta medioambiental, pero no tanto por ahorro puro.
Entre 10.000 y 15.000 km: el punto de equilibrio
A partir de unos 10.000–12.000 km anuales, la amortización empieza a ser realista. El ahorro en energía y mantenimiento ya es significativo y permite ir recortando la diferencia de precio inicial.
En este rango, el plazo de amortización suele situarse entre 7 y 9 años, siempre que se cargue principalmente en casa. No es inmediato, pero empieza a tener sentido económico.
Más de 15.000–20.000 km: el eléctrico empieza a salir a cuenta
Cuando se superan los 15.000 km al año, el coche eléctrico entra claramente en terreno favorable. El ahorro anual aumenta y el sobrecoste inicial puede recuperarse en 5–7 años, e incluso antes si el precio de la electricidad es bajo o el coche sustituye a uno de gasolina con consumo elevado.
Este es el perfil donde el eléctrico resulta claramente rentable, además de cómodo y eficiente.
La clave oculta: dónde cargas el coche
Los kilómetros por sí solos no lo explican todo. Dónde se carga el coche es casi tan importante como cuánto se usa:
- Carga en casa: máxima rentabilidad
- Carga pública ocasional: la ecuación sigue funcionando
- Carga rápida frecuente: el ahorro se reduce mucho
Un conductor que hace 15.000 km al año pero carga casi siempre en puntos rápidos puede tardar mucho más en amortizar que otro que hace menos kilómetros pero carga siempre en casa.
Un cálculo orientativo
En un escenario habitual:
- Sobrecoste inicial: 7.000 €
- Ahorro anual medio: 1.200 €
La amortización llega en torno a los 6 años.
Si se hacen menos kilómetros o se carga caro, el plazo se alarga. Si se hacen más kilómetros y se carga barato, se acorta.
Cuando no se amortiza… y no pasa nada
Es importante decirlo claramente: no todos los coches eléctricos se amortizan económicamente, y eso no significa que sea una mala compra. Hay quien prioriza el confort, el silencio, la etiqueta o la facilidad de conducción en ciudad.
En esos casos, la rentabilidad no se mide solo en euros, sino en calidad de uso.
La conclusión: los kilómetros mandan
Un coche eléctrico empieza a ser rentable a partir de unos 12.000–15.000 km al año, siempre que se cargue en casa con regularidad. Por debajo de esa cifra, la amortización es lenta. Por encima, el eléctrico empieza a jugar claramente a favor.
La clave no es preguntarse si el coche eléctrico es rentable en general, sino si es rentable para tu número de kilómetros y tu forma de cargar. Ahí es donde está la verdadera respuesta.