Los estadounidenses, cuando se trata de coches, siempre han ido por libre; pero para poder ir por libre del todo les faltaba una cosa, al menos en los últimos años: un verdadero automóvil de lujo capaz de competir con los Bentley, los Rolls Royce y los Mercedes-Maybach. Ahora ya lo tienen: es un Cadillac.

Se llama Cadillac Celestiq
Ahora, nadie puede toserles: disponen de su propia berlina de superlujo. Han decidido llamarla Cadillac Celestiq, es eléctrica y no escatima ni en tecnología, ni en diseño, ni en confort. Entre los elementos destacados, cabe citar las cuatro zonas de regulación de luz exterior independientes que ofrece la superficie acristalada del coche y que permiten controlar la opacidad de los cristales según el gusto de cada ocupante, la pantalla de 55 pulgadas que centraliza en el salpicadero el sistema de infoentretenimiento y, por supuesto, el sistema de conducción autónoma Ultra Cruise que permite al conductor despreocuparse del volante casi completamente. La presencia de una pantalla de 55 pulgadas casi obliga a disponer de un sistema de este tipo, porque debe ser muy difícil mantener la atención en la carretera cuando tienes delante algo que, seguramente, supera la televisión de una casa normal en tamaño y definición
¿Y el motor?
Sabemos poco, pero se da por hecho que General Motors, propietaria de Cadillac y antigua dueña de Opel, va a echar mano del sistema Ultium, el mismo que utiliza el GNC Hummer EV. La autonomía será muy amplia y puede llegar a rondar los 700 km, ya que el sistema permite potencias de hasta 1.000 CV. Veremos cuánto cuesta esta maravilla, pero todo indica que cambiar la canción de Loquillo y cantar, en Barcelona y junto al mítico Merbeyé, algo tal que “ahora estoy aquí sentado, en un nuevo Cadillac de primera mano” mientras, a tus pies, ves la Ciudad Condal, no va a ser precisamente barato.