El debate sobre el coste real del coche eléctrico en viajes largos ha vuelto a primer plano tras la experiencia compartida por dos conductores en TikTok. Uno de ellos, Carlos, resume su conclusión de forma directa: “En un viaje de Madrid a Valencia gasto 30 euros más que con un gasolina”. La afirmación se basa en una prueba real realizada con un modelo urbano eléctrico en un desplazamiento exigente.
Según explican, decidieron someter el vehículo a una de las situaciones más complejas para este tipo de coches: un viaje de larga distancia en el mismo día, con más de 800 kilómetros recorridos entre ida y vuelta. El trayecto obligó a planificar varias paradas de recarga y a ajustar el ritmo de conducción a la disponibilidad de puntos rápidos en ruta.
No es ningún secreto que el coche eléctrico muestra su mayor eficiencia en entornos urbanos, donde las frenadas regenerativas y los recorridos cortos favorecen el consumo contenido. Sin embargo, en autopista y a velocidades sostenidas, la autonomía se reduce y la necesidad de recargar con mayor frecuencia se convierte en un factor determinante.
Seis paradas y casi dos horas adicionales
Durante el viaje, los conductores realizaron seis paradas para cargar la batería. En total, el tiempo invertido en electrolineras rozó las dos horas adicionales respecto a lo que habría supuesto el mismo trayecto con un vehículo de combustión. A la espera propia de la recarga se sumaron momentos de planificación y cierta incertidumbre sobre la disponibilidad de los puntos.
En este sentido, el viaje puso de manifiesto una de las principales diferencias operativas entre ambas tecnologías: la rapidez del repostaje frente al tiempo necesario para recuperar autonomía eléctrica. Aunque la red de carga rápida ha crecido en los últimos años, los tiempos siguen siendo superiores a los de un repostaje convencional.
@the_carsloop Lo que nadie te cuenta👇👇 Esta semana hemos podido hacer una de las pruebas más difíciles que se le pueden hacer a un coche eléctrico urbano: irnos de viaje. Nos fuimos ida y vuelta en el mismo día, más de 800 kilómetros, y tuvimos que parar seis veces en total para cargar. Eso se traduce en casi dos horas extra de trayecto pasadas en electrolineras, con sus momentos de paciencia, planificación y algún que otro agobio. Y si hablamos de dinero, tampoco es que ahorrásemos, al revés, perdimos. Al final, el viaje nos costó unos 90 €, frente a los aproximadamente 50 € que habríamos gastado con un gasolina consumiendo 5,5 l/100 km y repostando en una low cost a 1,29 €/l. ¿Compensa? ¿Es el futuro o todavía no? #cocheelectrico #carsloop #coches ♬ sonido original - CARSLOOP
El factor económico también resultó relevante. El coste total del desplazamiento en eléctrico ascendió a unos 90 euros. Como referencia, calcularon que con un turismo de gasolina consumiendo 5,5 litros cada 100 kilómetros y repostando a 1,29 euros el litro en una estación de bajo coste, el gasto habría rondado los 50 euros.
Coste por kilómetro y contexto de uso
Lo destacable en este caso es que la comparativa se centra en un uso concreto: un viaje largo con un coche eléctrico urbano, un tipo de vehículo diseñado principalmente para desplazamientos diarios y trayectos cortos. En ese escenario específico, la diferencia económica se inclinó a favor del gasolina.
Cabe destacar que el precio de la electricidad en cargadores rápidos suele ser superior al de la recarga doméstica. En un uso cotidiano, cargando en casa con tarifas valle, el coste por kilómetro del eléctrico puede reducirse de forma significativa. Sin embargo, en viajes por carretera, donde se depende de infraestructura pública de alta potencia, el precio final aumenta.
La experiencia compartida refleja una realidad cada vez más debatida: el coche eléctrico ofrece ventajas claras en ciudad y en costes de mantenimiento, pero en desplazamientos largos puede implicar más planificación, mayor tiempo de trayecto y, en determinadas circunstancias, un coste superior al de un modelo de combustión eficiente.
El resultado final depende del tipo de vehículo, del precio de la energía y del patrón de uso. En este caso concreto, el balance económico y temporal fue menos favorable para el eléctrico en un trayecto de larga distancia realizado en una sola jornada.