Uno de los principales problemas de los coches eléctricos hoy en día es su autonomía y, sobre todo, todo lo que rodea al proceso de carga. Si bien es cierto que los datos a nivel mundial aseguran que, como mucho, la media que se realiza a diario es de 100 kilómetros en coche y que, por lo tanto, la ansiedad por la autonomía no corresponde con las prestaciones de los eléctricos, son muchos conductores que de momento no quieren saber nada de ellos por los procesos de carga.
Y es que, a no ser que se tenga la capacidad de instalar un cargador en casa (algo muy habitual entre los que tiene un eléctrico), cargar un coche en los cargadores públicos puede llegar a ser motivo de muchos disgustos, especialmente en según qué países en Europa como es el caso de España.
En este sentido, son muchos los proyectos que se están llevando a cabo, proyectos que pasan por fabricar baterías que se cargan mucho más rápido o, como es el caso de una interesante prueba que se está llevando a cabo en Japón, poder cargar los coches eléctricos e híbridos enchufables de forma inalámbrica mientras el coche está parado en un semáforo.
En Japón está realizando una prueba más que interesante
En concreto se está llevando a cabo en Kashiwa-no-ha-Smart, una ciudad japonesa creada para llevar a cabo experimentos de movilidad sostenible y donde los eléctricos son evidentemente los grandes protagonistas.
El proyecto pasa por un sistema comprende la instalación de bobinas de carga prefabricadas en el asfalto, concretamente en las zonas de los semáforos, de tal manera que permite el paso de la corriente cuando detecta un vehículo eléctrico o híbrido enchufable. Eso sí, el vehículo debe disponer de un dispositivo especial instalado junto a las ruedas.
Tal y como apuntan los creadores de esta tecnología, este sistema permitirá recuperar 1 kilómetro de autonomía por cada diez segundos que el coche esté situado encima de una de estas bobinas de carga, una cifra ya más que interesante. De momento hace menos de un mes que las pruebas empezaron, y finalizarán el próximo mes de marzo, por lo que será entonces cuando se podrá evaluar hasta qué punto este sistema es válido y, sobre todo, es factible a nivel económico para el resto de países y ciudades a nivel mundial.
Lo que es evidente es que este tipo de soluciones más allá de la mejora en las baterías y en la velocidad de carga es lo que puede ayudar a que un futuro los eléctricos tengan mucho más peso.