No es ningún secreto que el Toyota RAV4 se ha convertido en uno de los grandes referentes del segmento SUV a nivel global. Su trayectoria comercial, su fiabilidad contrastada y el éxito de su tecnología híbrida han consolidado una imagen de producto sólido y muy equilibrado. Sin embargo, ese posicionamiento también se refleja en un precio elevado que abre la puerta a alternativas capaces de ofrecer un nivel comparable por bastante menos dinero. En ese escenario, el Hyundai Tucson emerge como uno de los rivales más completos y competitivos.

El Tucson ha protagonizado una evolución constante hasta situarse como uno de los pilares de Hyundai en Europa. Su planteamiento general coincide plenamente con el del RAV4: un SUV de tamaño medio, enfoque familiar, buena habitabilidad y una clara orientación al uso diario polivalente. La diferencia es que el modelo coreano ha logrado ajustar su oferta económica de forma notable, situándose hasta 9.435 euros por debajo del Toyota en versiones equivalentes, una brecha significativa dentro de un segmento tan disputado.

A nivel de diseño, ambos modelos siguen caminos distintos pero igualmente efectivos. El RAV4 apuesta por una imagen robusta y conservadora, continuista con la identidad de la marca japonesa. El Tucson, en cambio, se decanta por un estilo más rompedor, con líneas angulosas, una firma lumínica muy marcada y una presencia más tecnológica. Esta diferencia estética no afecta al planteamiento funcional, ya que ambos ofrecen una carrocería bien proporcionada y una posición de conducción elevada y cómoda.

Equipamiento, motores y uso diario

Uno de los puntos donde el Hyundai Tucson logra igualar al Toyota RAV4 es en el nivel de equipamiento. Desde los acabados de acceso, el modelo coreano incorpora un conjunto muy completo de sistemas de asistencia a la conducción, conectividad y seguridad activa. Pantallas de gran tamaño, instrumentación digital y asistentes avanzados forman parte de una dotación que no queda lejos de la del RAV4, incluso en versiones superiores.

En el apartado mecánico, el Tucson presenta una ventaja clara en términos de variedad. Su gama incluye motores de gasolina, diésel, versiones microhíbridas, híbridas convencionales e híbridas enchufables. Esta amplitud permite adaptarse a distintos presupuestos y necesidades de uso. El RAV4, por su parte, centra gran parte de su atractivo en su sistema híbrido autorrecargable, muy eficiente y fiable, pero que eleva el precio de entrada y reduce las opciones para quienes buscan una configuración más sencilla o económica.

 

En la conducción diaria, ambos modelos destacan por su suavidad, buen aislamiento acústico y facilidad de manejo. Son SUV pensados para un uso familiar intensivo, con un comportamiento equilibrado y confortable tanto en ciudad como en carretera. Lo destacable en este caso es que el Tucson ofrece sensaciones muy similares sin exigir un desembolso tan elevado.

El espacio interior es otro punto donde la igualdad es evidente. Las plazas traseras resultan amplias en ambos casos y el maletero cumple sobradamente con las necesidades de una familia media. Las diferencias prácticas son mínimas y no justifican, por sí solas, la diferencia de precio existente entre ambos modelos.

El precio como factor decisivo

La gran baza del Hyundai Tucson frente al Toyota RAV4 es su precio. Esa diferencia de hasta 9.435 euros permite acceder a acabados superiores, más equipamiento o motorizaciones más potentes manteniendo un presupuesto razonable. En un contexto de inflación y encarecimiento general del automóvil, este factor adquiere un peso determinante.

Por otro lado, el Tucson también juega con ventaja en términos de percepción de valor. La calidad de acabados, el nivel tecnológico y la amplitud de la gama mecánica refuerzan su imagen de producto muy completo. Aunque el RAV4 sigue siendo una referencia en fiabilidad y eficiencia híbrida, el modelo coreano compensa esa ventaja con una propuesta más accesible y flexible.

En definitiva, el Hyundai Tucson se consolida como una alternativa igual de válida al Toyota RAV4. Ofrece un equilibrio muy similar en espacio, tecnología y confort, pero con un precio sensiblemente inferior que marca la diferencia. Una demostración clara de que, dentro del segmento SUV, es posible obtener un producto redondo sin necesidad de asumir el sobrecoste asociado a los modelos más consolidados.