Uno de los principales motivos de preocupación de muchos españoles actualmente, especialmente aquellos que necesitan coger el coche a diario para ir a trabajar y realizar así una serie de kilómetros de forma habitual en su día a día, es el precio de la gasolina y del diésel.

Por mucho que sea cierto que en las últimas semanas el precio por litro de estos combustibles ha bajado sensiblemente, en los dos casos siguen estando por encima de los 1,6 € el litro, por lo que le rellenar el depósito tanto de gasolina o de diésel no es que sea precisamente una operación barata.

Como no podía ser de otra forma, cada vez son más los que buscan diferentes maneras de ahorrar a la hora de acudir a la gasolinera, ya sea acudiendo a gasolineras low-cost o haciendo uso de diferentes aplicaciones como es el caso de la aplicación Waylet de Repsol, una de las que más aumentado su número de usuarios en los últimos meses teniendo en cuenta los beneficios en cuanto al ahorro final.

Cambiar la manera de conducir puede ayudar a ahorrar, y mucho, en gasolina

Pero cabe tener en cuenta que, por mucho que los precios de la gasolina y el diésel en las gasolineras no se pueden controlar por parte de los usuarios y los conductores, lo que sí que se puede controlar es la manera en la que se conduce, y ahí puede estar una de las claves para acabar ahorrando hasta 200 € al mes en gasolina, especialmente aquellos conductores que hacen muchos kilómetros al mes.

Y es que llevar a cabo una conducción más eficiente es a la vez sinónimo de un mejor mantenimiento del coche, por lo que a la larga es también una buena idea para acabar ahorrando dinero a la hora de acudir al mecánico.

Entre las diferentes cosas que podemos hacer para llevar a cabo una conducción eficiente destacan, por ejemplo, el hecho de intentar evitar todo lo posible grandes acelerones, especialmente cuando el motor está frío y no alcanzado su temperatura óptima, ya que así conseguiremos reducir el consumo.

También lo haremos evidentemente si conducimos con la marcha de cuadra en todo momento, especialmente si intentamos revolucionar en exceso el coche para que así consuma menos.

Si a ello se le suma una correcta presión de los neumáticos en todo momento así como un buen mantenimiento del motor, la eficiencia de la mecánica, ya sea gasolina o diésel, acabará siendo mayor y, por tanto, acabaremos ahorrando en gasolina o en diésel.