Varios artefactos explosivos han detonado este martes en Damasco, la capital de Siria, cerca del hotel donde se aloja el presidente francés, Emmanuel Macron, según han informado fuentes de seguridad citadas por Reuters. Las explosiones, calificadas de "fuertes" por estas mismas fuentes, han obligado a reforzar las medidas de seguridad en la zona, aunque, de momento, no se ha informado de víctimas ni de daños materiales.
Poco después de los hechos, la presidencia francesa ha confirmado que Macron no ha oído las detonaciones, ya que en aquel momento se dirigía a una reunión con el presidente sirio, Ahmed al Shara. El Elíseo ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad y ha indicado que la visita oficial continúa según el programa previsto.
El presidente francés se encuentra en Siria en su primera visita oficial desde que las nuevas autoridades asumieron el poder tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en 2024. El viaje llega en un contexto de fuerte inestabilidad en el país, marcado por un repunte de los ataques violentos.
La semana pasada, otro atentado en Damasco causó nueve muertos en un café situado cerca del Palacio de Justicia. Aunque ninguno de los dos ataques ha sido reivindicado, las autoridades apuntan que el modus operandi es compatible con el de la organización yihadista Estado Islámico. Según testimonios citados por Reuters, después de las explosiones se ha podido ver una columna de humo sobre la ciudad mientras varias vías han sido acordonadas por las fuerzas de seguridad. Las autoridades investigan ahora el origen de los artefactos y las circunstancias del incidente.
El simbolismo de la visita de Macron
Más allá del incidente, la visita de Macron tiene un fuerte valor político y diplomático. El presidente francés es el primer gran líder de la Unión Europea que visita oficialmente Damasco desde la caída del régimen de Bashar al-Assad en 2024. Su agenda en Siria coincide con un momento clave para el país, después de que este lunes el nuevo Parlamento celebrara su primera sesión desde el cambio de poder, liderado por al Shara.
El viaje también se produce en un contexto especialmente delicado. A pesar del relevo político, Siria continúa inmersa en una profunda crisis económica y social después de trece años de guerra civil. Según datos de las Naciones Unidas, cerca del 90% de la población vive en situación de pobreza y buena parte del país todavía arrastra las consecuencias del conflicto, con infraestructuras destruidas y una situación de seguridad muy frágil.
Diversos analistas interpretan la visita del mandatario francés como un gesto de apoyo a la transición abierta por las nuevas autoridades y una muestra de la voluntad europea de recuperar las relaciones con Damasco. Antes de llegar a la capital siria, Macron afirmó que su objetivo era "reafirmar el compromiso de Francia con el pueblo sirio" y defender "una Siria soberana, unida en su diversidad y en paz con sus vecinos". Después de su estancia en Damasco, el presidente francés tiene previsto desplazarse a Ankara para participar en la cumbre de la OTAN.
